Año 6, N° 154, viernes 08 de Agosto 2008

Congreso en Valparaíso

“El traslado encubierto del Congreso, a través de un proyecto que permite realizar sesiones en Santiago, nos motivó a presentar un requerimiento ante el Tribunal Constitucional”

Hace algún tiempo, y a raíz de su accidente automovilístico en la Ruta 68, un diputado DC opinó sobre lo "beneficioso" que sería el traslado del Congreso Nacional a Santiago. La duda que surgió entre los que estamos convencidos que la sede del Poder Legislativo se debe mantener en Valparaíso, es sobre quiénes serían los más favorecidos con una medida en ese sentido. Y la respuesta es bien fácil: los parlamentarios que representan a regiones, pero viven en Santiago; y los que viajan desde sus distritos, pero quisieran evitarse el tramo que une ambas ciudades.

Aunque la Bancada Regionalista se ha mantenido firme contra esta idea, lamentablemente igual reflota cada cierto tiempo. De hecho, después de aquella poco feliz intervención, la Presidencia de la Cámara declaró admisible un proyecto que permitiría realizar sesiones en el antiguo y remodelado edificio del Congreso Nacional en Santiago. Éste, que a nuestro juicio supone la concreción de un traslado encubierto, nos motivó a presentar un requerimiento ante el Tribunal Constitucional. Las dos razones son simples: en primer lugar, una resolución de esta naturaleza debe hacerse por ley y no a través de un cambio en el reglamento interno de la Cámara; dos, esta medida generaría gastos al Fisco, por cuanto es de facultad exclusiva del Ejecutivo. Por lo pronto, es la Constitución la que establece dónde funciona el Congreso y utilizar otras fórmulas para modificar aquello que transgrede la Carta Fundamental.

Más allá del requerimiento al TC, creo que esto demuestra inconsciencia y descriterio de parte de algunos que consideran que su fuente trabajo debe ir hacia ellos, cuando en verdad es al revés. Los 120 diputados postulamos al Congreso a sabiendas que estaba en Valparaíso. Los 120 sabemos que este país tiene muchas urgencias y que erigir otro edificio para albergarlo sería un despilfarro sin nombre, pues existe consenso en que se trata de una construcción inútil para cualquier otra cosa que aquella para la que fue levantada.

Quienes quieren materializar el traslado dicen que la instalación de este Poder del Estado en el Puerto no se ha traducido en las inversiones previstas en un comienzo. Nosotros podemos decir que es el temor a que finalmente se lo lleven, el que tal vez ha frenado las decisiones para que tales avances se concreten. Y mientras los primeros aseguran que estando en Santiago se podría agilizar las tareas legislativas, nosotros decimos que no debiera importar el lugar para trabajar bien, porque la eficiencia no está condicionada a la geografía. Por lo demás, hoy contamos con una carretera de primer nivel, que ha acortado las distancias de manera impensada hasta hace unos pocos años.

De cualquier manera, el Congreso en Valparaíso sí ha beneficiado a la Región y también le ha servido a Chile, porque ha demostrado que la descentralización es posible y éste es el gran símbolo de dicho proceso.

Afortunadamente, una decisión de esta naturaleza depende de la Presidenta Michelle Bachelet, quien se comprometió hace tiempo y en el propio Puerto a mantener las cosas como están. Confiamos en que se concreten obras que mejoren el entorno de la sede de este Poder del Estado; y en que ella mantenga su palabra y no quiera ser recordada como la Primera Mandataria que estuvo dispuesta a botar más de doscientos millones de dólares en esta mudanza. Eso sí que sería tener nula sintonía con las personas.