Año 6, N° 155, viernes 22 de Agosto 2008
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Ángela Merkel
La Dama de hierro alemana
(Por Mate Guerra)Aunque vivió y se educó en su juventud igual que nuestra criolla presidenta, en la Alemania del Bloque Socialista, Merkel es más bien comparada con Margaret Thatcher, incluso es apodada como ella, por su racionalidad a la hora de enfrentar los conflictos.

De impenetrable mundo interior amueblado de lógica pura y de implacable estructura racional. Pocos se atreven a describirla. Es Ángela Merkel, canciller alemana. Escapa a toda descripción del político convencional de antaño –Los eternos– o de diseño de última generación –Los desechables–. Su formación de doctora en física determina sin poder evitarlo su quehacer político. Su estilo es la observación y la aplicación de la ciencia, abierta al cambio permanente de la materia.

De activa militante juvenil de la extinta República Democrática Alemana (RDA) ha pasado a ser la líder –conservadora– mejor valorada por la ciudadanía en la Europa de hoy en día. Su carrera política ha sido meteórica. Ni a los barones del conservador partido Unión Demócrata Cristiana (CDU), al que pertenece, les dio tiempo a reaccionar cuando ya tenían en lo más alto del podium del partido a aquella mujer, ni siquiera católica como todos ellos, sino que además venida de la Alemania Comunista y de formación religiosa luterana, un legado de su padre, el pastor Horst Kasner, que vivió junto a su familia en un pueblo a 80 kilómetros del gris Berlín de Eric Honecker, en la época de la Guerra Fría, y donde crió a su hija Ángela Dorothea Kasner, la pequeña rubia de intensos ojos azules.

Durante sus años mozos, Ángela militó en las Juventudes Alemanas Libres (FDJ), una organización apañada con el atuendo de la camisa azul y la insignia pegada en la manga izquierda, imagen adherida a la de un régimen totalitario donde la autoridad se ejerce en dirección vertical sin espacio para disentir ni en la más mínima de las cuestiones.

Las informaciones coinciden en señalar que a pesar de haber llegado a ocupar la secretaria de agitación y propaganda de las FDJ, no hay pruebas claras de que comulgara verdaderamente con las ideas del régimen, como muchos jóvenes de su generación.

Sin embargo, tampoco existen indicios de alguna relación suya con la disidencia. Nada le costó a la joven Ángela elegir la carrera de Física en la Universidad de Leipzig. Con resultados académicos brillantes se enamoró de la física cuántica.

MUJER PRAGMÁTICA

La imagen política de Ángela Merkel está tácitamente ligada a repercusiones históricas de la caída del muro en el año 1989. Criada y educada bajo el yugo más rígido de un sistema alemán y comunista, Ángela Merkel puede presumir de saber muy bien de qué habla cuando echa por tierra toda intención de darle cabida a las ideologías en los quehaceres de Estado. Para muchos, es el pragmatismo ejerciendo el poder.

El periodista Roger Boyer, corresponsal de diario británico The Times en Berlín, señala que Merkel "es un producto del comunismo: sus instintos, su desconfianza hacia el resto de los hombres, su olfato para la conspiración, incluso su carrera parece seguir un plan pentanual muy personal". Aunque pertenece a la llamada clase de los "Osis", aquellos hombres y mujeres educados en la RDA, demuele la definición que ello conlleva y que habla de la psicología de los ciudadanos venidos de un régimen donde la capacidad de la iniciativa estaba entregada por completo a las órdenes del Partido, para y por el bien colectivo.

Tras la caída del muro, y con 36 años, muy pronto la física Ángela Merkel que por aquellos años era miembro de la Academia de las Ciencias de Berlín, llegó sin saber cómo al gabinete del entonces líder conservador alemán Helmut Kohl, en 1991, que hizo de ella su hija política adoptiva en la CDU y la apodó como "Mein Mädchen" ("Mi chica"). Es por estos años cuando se desata la parte más anticomunista de la joven política germana.

Su experiencia socialista es para ella una cuestión necesaria para no tropezar en la misma piedra. Sus palabras lapidan cualquier noción que busque el renacimiento de un experimento que para ella está probado y fracasado: "No queremos nunca más socialismo, porque el socialismo acaba siempre en totalitarismo, tanto si se pretende como si no, destruye la sociedad y destruye al individuo", dijo.

Tras participar en las primeras elecciones de la reunificación de Alemania, fue nombrada Ministra para la Mujer y la Juventud durante el mandato de Kohl. Más tarde, en 1994 asumió la influyente cartera ministerial de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear.

Sólo cuatro años después Ángela Merkel, carente de carisma, logró ser elegida Secretaria General de la CDU. Desde lo alto de este cargo mostró todas sus cualidades organizativas que derivó en una etapa de triunfos electorales en la gran mayoría de las elecciones provinciales registradas en 1999.

El escándalo que levantó ampollas en la política alemana por el llamado caso de "las cajas negras de los donativos ilegales", y que involucró a los más altos líderes de la CDU, a comienzo de 2000, más que un tropiezo para Merkel, se convirtió en una oportunidad que le despejaba el camino de personajes de peso pesado en las filas del partido como el propio Kohl, a quien Merkel no dudó en criticar y dar la espalda.

"Undank ist der Welt Lohn" (si te he visto, no me acuerdo). En abril de 2000 Merkel se hizo con el poder del partido ante la mirada atónita de los más viejos líderes de la CDU, colectividad que arrastra unas fuertes raíces católicas, dominada sin excepción por hombres profundamente conservadores venidos del sur de Alemania. Ángela, sin embargo, no Aofersagba ela nfe ctaitónlicaa, venía del norte y, como guinda de la torta, vive hasta la fecha en concubinato con su pareja.

Fue en 2005 cuando la CDU, renovada y bajo lema "Ein neuer Anfang" ("Un nuevo principio"), designó a Merkel como candidata a la cancillería federal midiéndose con el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) de Gerhard Schröder, en el poder desde 1998 y desgastado políticamente.

Por primera vez una mujer, y un "Osis", postulaban a la cancillería de uno de los países más determinantes del mundo occidental. Sin embargo, y a pesar de las encuestas que en un principio le daban una ventaja de 21 puntos por sobre su rival, la campaña no fue fácil para Merkel. Uno de los mayores golpes lo recibió desde su propia lengua al confundir en un importante debate televisado los conceptos de renta neta y renta bruta.

Las disputas internas en la CDU sobre la aplicación de un sistema tributario plano (es decir, que el pago de tributos es por igual para todos, independiente de la renta) hizo peligrar su candidatura. Dicha propuesta fue centro de la más dura de las críticas de la socialdemocracia de Schröder que acusó a la CDU de querer beneficiar a los sectores más ricos del país en detrimento de la poderosa clase media alemana.

Merkel supo distanciarse de la iniciativa y remontar en la campaña. El desprestigio de la SPD, y la desgastada imagen de Schröder, le dieron finalmente el triunfo, aunque por los pelos. En cifras, mientras la CDU consiguió 226 escaños, la SDP le rozó con 222. Esta ituación obligó a los dos partidarios mayoritarios alemanes a la formación de una gran coalición que entregó las riendas del país a una mujer por primera vez en su historia, desde los tiempos de la emperatriz Teofanía, en el SX.

HOJA DE RUTA

En estos dos años y medio de mandato, Ángela Merkel, que asumió en noviembre de 2005, ha gobernado en defensa de la familia como fundamento de la sociedad, no cree para nada en el salario mínimo interprofesional, no renuncia al retraso de la jubilación hasta los 67 años y es defensora sin titubeos del mercado laboral flexible.

En su discurso aborda, y defiende, sin equívoco, temas tan polémicos como los derechos de las parejas de un mismo sexo o la investigación con células madres y bioética. En el tema migratorio, uno de los principales desafíos que enfrenta, promueve unaintegración de los inmigrantes siempre y cuando estén dispuestos a respetar y adaptarse a la cultura alemana. De los más de 80 millones de habitantes en Alemania, 15,3 son de origen extranjero. Cerca de tres millones y medio de musulmanes viven en suelo alemán.

En lo económico, la globalización neoliberal es su apuesta. Es la única líder mundial que le ha hablado en ruso a Putín y durante los últimos años ha estrechado relaciones con esa nación en los ámbitos políticos y económicos, especialmente en temas claves como el suministro de petróleo ruso a la UE.

Con Estados Unidos, y a pesar de su oposición a la invasión en Irak, la canciller alemana prefiere plegarse en un proyecto común de colaboración. Ángela Merkel no olvida el apoyo del presidente George Bush (padre) en la reunificación de Alemania en los años 1989-1990.

Su fidelidad a EEUU y sus duras críticas al presidente venezolano Hugo Chávez, a quien desestimó como representante latinoamericano, le han pasado la factura en forma de escándalo internacional, igual como sus desafortunadas palabras que alababan la figura de Boris Yeltsin tras su muerte, dejando en el olvido las muertes, el deterioro económico y la corrupción generada durante el mandato del líder ruso.

A pesar de ello, su imagen en Europa crece favorablemente para su vanidad política. Sus gestiones en el logro de la firma del Tratado Europeo de Lisboa, que reemplazó a la malograda Constitución de la UE, le valió un reconocimiento internacional plasmado en la entrega del Premio Carlomagno al Europeísmo 2008.

La imagen de Merkel en la cancillería alemana y la de Sarkozy en el Eliseo, han inclinado la balanza política europea a una derecha conservadora, neoliberal pura, de una nueva generación de líderes de la derecha, aunque mientras ella es analizada como una especie sui generis de los políticos contemporáneos, el mandatario francés es clasificado en el nivel de los desechables.

Es Ángela Merkel… la dama de hierro alemana.

Su trasero y el Bumdestag

Ángela Merkel es extremadamente ordenada, astuta, estructurada, precavida, observadora de los detalles que conforman la esencia más íntima de un todo, y siempre atenta a los cambios para estar segura del paso siguiente, en cualquier orden de cosas. Tiene 54 años, un matrimonio (de su marido Ulrich heredó el apellido Merkel), un divorcio, en la actualidad vive con el químico Joachim Saber, no tiene hijos y fue tan buena estudiante como mala deportista.

Su vida privada la cuida de oídos y miradas extrañas, sin dejar la menor posibilidad de que se cuele por debajo de la puerta la intención de algún indiscreto Paparazzi que pretenda saber un poco más de su vida íntima. Su imagen con el trasero al aire en unas vacaciones en Italia en 2006 le significó un golpe bajo que no perdona a la prensa. Las fotografías aparecieron publicadas en el periódico sensacionalista británico "The Sun" bajo el título "I’m big in the Bumdestag","Soy grande en el Bumdestag".

Líder en Europa

Según una última encuesta, de la prestigiosa firma Harris Interactive, Ángela Merkel, es considerada por los europeos como la líder más influyente del continente. Así lo piensa un 38% de los franceses, 29% de alemanes, 30% de españoles, 27% de italianosy el 18% de los británicos.

Alemania poderosa

Alemania ostenta la cuarta economía más poderosa del mundo por detrás de EEUU, Japón y China, pero la más importante de la Eurozona.

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