Año 6, N° 155, viernes 22 de Agosto 2008
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Óscar Contardo
“Chile es un país evidentemente nuevo rico”
(Por José Ignacio Silva)“Siútico. Arribismo, abajismo y vida social en Chile” es el nombre de la última novedad editorial que seluce en nuestras librerías. Un texto desternillante, inteligente y sofisticado, producto de la pluma de un autor que tiene uno de los ojos clínicos más punzantes y mordaces de nuestras letras.

En nuestro país, ser cuico o futre, china o camboyana no da lo mismo. Pero al contrario de lo que se pueda pensar, distan mucho de ser simples motes o expresiones, sino que revelan todo el peso que nuestro acervo cultural ha arrastrado por casi toda su vida independiente, y con raigambres más rancias de lo que se piensa.

Todo ese lioso entramado se revela en "Siútico. Arribismo, abajismo y vida social en Chile" (Vergara, 2008), obra del periodista Óscar ontardo, uno de los más certeros examinadores sociales de hoy. Redactor del diario El Mercurio desde hace un buen tiempo, Contardo ganó merecido renombre con el libro "La era ochentera" (escrito junto a su colega Macarena García) de 2005.

Hoy Óscar Contardo aporta un volumen que, de ser ficción, pondría a su autor al mismo nivel que un Evelyn Waugh o un David Lodge. Más que un mero escrutinio social o un chabacano "ránking de siúticos" (verlo así sería tener la vista muy corta), este libro es una obra relevante, presentada con el refrescante y siempre grato expediente de una prosa aguda e irreprochable, con un lenguaje más suculento que el de la mayoría de los libros editados por estos lados, pero que a la vez mantiene una acuciosidad propia del mejor periodismo investigativo.

Óscar Contardo conversó con El Periodistasobre su libro, un sabroso y detallado retrato del Chile nuestro de cada día, que con frecuencia escogemos ignorar...

¿Cómo nace este libro?

No fue una idea mía, originalmente fue de Andrea Palet (la editora), quien me propuso hacer un libro sobre la siutiquería a partir de una tesis de grado que le había llegado. Me lo propuso, le dije que sí y empecé a pensar cómo hacerlo, desde un punto de vista creativo, distinto y que fuera un aporte. Tenía claro que no quería hacer un recetario de burlas, eso no me interesaba. Tenía que ser en un registro distinto del librode Totó Romero, porque si no hubiera sido una imitación que no me hubiera satisfecho. Pero ese punto de vista está presente en el libro, porque no se podía eludir. Es lo primero que piensa la gente cuando se habla del tema de la siutiquería, es el síntoma visible. Me interesabaaveriguar el porqué de una palabra, tan poco definible y tan popular al mismo tiempo, que denomina personajes y el ejercicio de arribar socialmente, que supuestamente es parte de una sociedad moderna.

Pero ese ejercicio de "arribar" no es algo exclusivamente chileno…

Ese es el punto, porque aquí se cree eso. El ejercicio de arribar está en toda sociedad moderna que haya abandonado el sistema de castas rígidas. Una sociedad moderna permite eso. El punto es entrevista por qué aparece la palabra "siútico", por qué es tan popular y ransversalmente utilizada, a pesar de que es una expresión que tiene que ver con la jerarquía.

¿No es algo manoseado el término siútico?

No sé, tiene que ver el contexto histórico cuando aparece. Hoy la gente joven ya no la usa, es una palabra que es de un sector. Lo siútico hoy se usa para denominar personas que cometen siutiquerías, casi ya no se usa para denominar a un personaje. Además la palabra se usa en medios restringidos y que tienen que ver con la elite tradicional, y eso tiene que ver con las transformaciones de Chile y con que el estatus está cada vez más relacionado con el ingreso y el consumo, a partir de los 80.

¿Pero eso tiene que ver sólo con los 80, o desde que se empieza a esbozar la movilidad social?

La palabra aparece cuando empieza a surgir tímidamente una movilidad y social y empieza a haber personajes que aspiran a algo mejor y la forma de aspirar era imitando. Esa imitación es lo sancionado y sigue siendo sancionado y tiene que ver con la jerarquía y la obediencia. En un primer momento el siútico es un personaje inofensivo, es el siútico de Blest Gana en "Martín Rivas", Amador Molina, es decir un tipo cursi,sin oficio conocido, y que es parte de lo que se llama el mediopelo, un mundo que no es el del pobre ni el del rico.

Hoy sería como el "alma de las fiestas". Después esa idea se transforma y se usa para denominar a la gente de la clase media con cierto poder y que aspira a más; ya no son inofensivos, porque tienen plata. Ese grupo empieza a aparecer más en los 80, por el cambio económico y de los símbolos de estatus, que ya se pueden comprar.

¿Qué factores aspiracionales distinguen al siútico de hoy?

El barrio, el colegio de los hijos, autos, lugar de vacaciones, cierto círculo donde moverse… está la imitación de nuevo, pero de forma distinta. Empiezan a jugar otros aspectos, como el cosmopolitismo, que hoy es tan importante, es "estar al día" con lo que pasa afuera, con lo que se come, la tendencia, la idea del gourmet, del sommelier, de esos signos nuevos de estatus, de la "onda", lo trendy. Eso irrumpe desde hace poco, porque irrumpe gente que tiene acceso a adquirir estos símbolos de estatus.

Pero detrás de todo eso está la imitación permanente y la inexistencia de una clase media con una identidad delimitada y propia. En Chile nunca ha habido una clase media importante, hay cierta "idea", mucha gente se reconoce de clase media, lo que no puede ser, porque si todos ellos fueran efectivamente clase media, este país no tendría la distribución del ingreso que tiene. Esto tiene que ver con la falsa idea que tiene el chileno de sí mismo, que tiene que ver mucho con negaciones, y ahí está también el tema del racismo.

Es algo ridículo que un país como Chile sea racista…

En Chile, expresiones como tener "pinta de lanza", "cara de empleada" o "pinta de gerente" no son vacías, todo el mundo sabe lo que eso quiere decir y que tiene que ver con un asunto racial que es incómodo. A una persona que tiene rasgos indígenas puede ser una ofensa mortal preguntarle si pertenece a una etnia, porque hay una idea de que ser indio es lo peor. Ese racismo sutil pero permanente es cotidiano, y en el fondo ayuda a que la noción de siútico permanezca, y ha sobrevivido dos siglos. Ahora, en políticas públicas, está de moda hablar de "cohesión social", "meritocracia" y "promoción social", pero esas expresiones nunca abordan el tema cultural de fondo, que es una forma de vidaque la gente no se cuestiona, y que frena el discurso políticamente correcto.

Ya que hablamos de políticas públicas, ¿hay siutiquería entre quienes están en el poder, los que planean Chile y hacen "proyectos país"?

No estoy en posición de juzgar, y esa es la idea del libro, no señalar. Pero a mí me sorprende de repente cómo todo el discurso político actual frente a temas como la distribución del ingreso, nunca toma en cuenta aspectos culturales muy arraigados. Es como una negación, y por otro lado hay una crisis educacional que se arrastra desde casi veinte años, desde que se volvió a la democracia, ha tomado importancia la calidad de la educación, y en veinte años la gente tiene la percepción de que no ha pasado mucho. La idea de salir de un "liceo de número" también se usa como ofensa, lo que no es trivial, pues la mayor parte de los chilenos estudian en un liceo con números.

¿Cómo llega Chile al Bicentenario?

Pareciera que hay cierto malestar, cierto desconcierto… Hay una frustración generalizada de la gente. Al leer "Martín Rivas" y la descripción que hace Blest Gana de la sociedad, no te parece muy distinto de la sociedad actual, y han pasado 146 años de eso. Y si ha pasado tanto tiempo, y esa novela te parece vigente, es más fácil entender la frustración de la gente, cuando desde el discurso te están dando otro mensaje. Si le estás diciendo a la gente que tiene que "empoderarse", pero a la vez todavía hay una gran diferencia en educación, la frustración esinevitable.

¿Es Chile un país arribista cuando se muestra afuera?

Chile es un país evidentemente nuevo rico en un contexto regional. Si hacemos del país un personaje, se comporta como un nuevo rico que muestra su riqueza. Pero a nadie le importa mucho afuera, es un tema de economistas, pero también hay necesidad de que nos pongan atención y que somos el centro del mundo, lo que es medio patético, y que se ve en varios ámbitos. Al chileno le encanta pensar que es parte importante de la cultura occidental, cuando el centro de la cultura no está en Chile y cuando para un inglés, francés o norteamericano con suerte sabe dónde está en el mapa. Que la gente esté tan pendiente del éxito económico chileno afuera da un poco de vergüenza ajena.

Solamente brillamos por unos pocos personajes de la cultura o la política y nada más. El caso de este ciclista, Patricio Almonacid, generó una tensión en televisión, Carcuro hasta lo bautizó como el "pequeño gigante", esos son síntomas de lo periférico y lo sin importancia.

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