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El buen gesto
Francisco Martorell“El Estado requiere de gente capaz y el manto de dudas sobre todos, aleja a los honestos y deja el ‘botín’ fiscal a merced de los pillos de siempre”

La diputada Karla Rubilar, apenas supo que sus colegas parlamentarios habían aprobado un aumento en 100 mil pesos a la asignación mensual que reciben para bencina, los rechazó.

Fue la primera, quizá luego no será la única, pero llama la atención que mayoritariamente los diputados hayan tenido el desatino de incrementar gastos, cuando desde todos los rincones, incluida La Moneda, se pide una mayor moderación en la utilización de los dineros fiscales.

Es precisamente en esos ítems y no en los presupuestos sociales donde se requiere de una mano más austera, que cuide los recursos de todos, máxime en un momento que, si bien existen muchas reservas, la sensación generalizada es que no hay que endeudarse porque la crisis está a la vuelta de la esquina.

El precio de los alimentos, las alzas constantes de los combustibles, así como una inflación que no quiere bajar del 1 por ciento mensual, azotan a todos los bolsillos, especialmente los de los más desprotegidos. Incrementar en casi un salario mínimo la ya abultada cifra que reciben los legisladores para bencina va en abierta contradicción con los esfuerzos realizados por la Cámara de Diputados, durante la presidencia de Juan Bustos, para mejorar la imagen que la ciudadanía tiene de sus representantes.

La política y los políticos, atacados desde todos los sectores, deben hacer un esfuerzo permanente por legitimar su actividad y mostrar cuán necesaria es ella para la vida republicana. Rencillas menores, intentos de conatos en el hemiciclo, descalificaciones, debates sin contenidos y una preocupación permanente por la reelección, enlodan la sacrificada tarea que realizan decenas de legisladores.

Con pavor asistimos lentamente a la desaparición de un sistema político democrático participativo. La inscripción electoral fue nula, los jóvenes se quedaron casi todos fuera de la posibilidad de votar en los próximos comicios y los que están anotados es muy probable que, de una forma u otra, rechacen a los candidatos que se les presenta. Todos aquellos que dignifican la política saben que basta un programa como Contacto, que da cuenta de cómo algunos concejales o alcaldes usan dineros municipales para "turistear" en el extranjero, para que sus esfuerzos se desmoronen y se los meta en el mismo saco, la biblia junto al calefón.

Pero la tarea de dignificar la política no es solo de ellos. La democracia, la profundización de la misma, así como un debate que contribuya a su fortalecimiento, es trabajo de todos. No hay grupo humano que perviva sin líderes. Los medios de comunicación, entonces, debemos tener la responsabilidad de separar la paja del trigo y mostrar esas diferencias a la ciudadanía. Ser más proactivos, tanto en la denuncia como en el reconocimiento de la acción bien realizada. El Estado requiere de gente capaz y el manto de dudas sobre todos, aleja a los honestos y deja el "botín" fiscal a merced de los pillos de siempre.

Destacar el gesto de Karla Rubilar Barahona, sin duda contribuye a mejorar la imagen de la política y de los nuevos líderes. Porque esta médico cirujana, de apenas 31 años de edad, fue la primera en decir que no, aunque también requiera de más presupuesto para recorrer Conchalí, Huechuraba y Renca, las comunas de su distrito.

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