Carta inédita hallada por investigador uruguayo zanjaría dudas sobre suicidio de Hitler

La inédita misiva, dirigida a amigos cercanos, llegó recientemente a manos del periodista e investigador uruguayo Héctor Amuedo a través de personas vinculadas a un fallecido guardaespaldas del criminal de guerra nazi.

Una carta escrita por Rochus Misch, guardaespaldas del dictador alemán Adolf Hitler, podría zanjar las dudas y teorías conspirativas sobre el suicidio del Führer al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

La inédita misiva, dirigida a amigos cercanos, llegó recientemente a manos del periodista e investigador uruguayo Héctor Amuedo a través de personas vinculadas al fallecido guardaespaldas.

Miembro de la custodia personal de Hitler en el búnker de Berlín, Misch, integrante de las SS (fuerza de seguridad paramilitar del régimen nazi), fue capturado por soldados soviéticos en 1945 y liberado en 1954 tras nueve años en cárceles de Kazajistán y Siberia, siempre mantuvo públicamente que Hitler se suicidó.

Quienes comparten teorías conspirativas afirman que el líder germano sobrevivió a la derrota alemana en la guerra y escapó hacia Argentina, donde se refugiaron decenas de oficiales nazis, pero hubo un pacto de silencio al respecto.

De acuerdo a Amuedo, la carta de Misch a sus amigos desmiente esta versión.

«Esta carta es privada, es entre camaradas; él dice claramente: «lo que dicen los medios es absurdo (del escape)», entonces, el valor para mí es ese, que él lo está diciendo en la intimidad, o sea, ¿qué sentido tendría mentir en la intimidad entre camaradas?», comentó el investigador en una entrevista con la Agencia Sputnik.

El oficial nazi, que falleció en Berlín en 2013, a los 96 años, tenía amigos en Argentina a los que envió la misiva, que a través de descendientes de uno de ellos llegó a manos del investigador uruguayo.

«Sí, yo soy el último testigo de los tiempos del Tercer Reich Alemán. Cuando Hitler -mi jefe- se mató yo estaba cerca de él, porque el ruido del disparo conmocionó mi lugar de trabajo en el FührerBunker. El bunker era muy pequeño: 12 pequeñas células de 10 a 12 metros cuadrados. Lo que los medios escriben es absurdo. Yo fui durante cinco años miembro del personal del FührerBegleitkomando. El 2 de mayo de 1945 abandoné el bunker. Esto es todo por hoy, dicho con prisa. Cordiales saludos desde Berlín hacia la Argentina. Vuestro: Rochus Misch 06.12.2005», reza la carta.

En su autobiografía, Misch rememora que tras la detonación de un disparo, vio en una habitación los cuerpos de Hitler y de su amante, Eva Braun, quien habría ingerido cianuro.

Amuedo se introdujo en el mundo de los oficiales nazis refugiados en Sudamérica hace unas dos décadas, cuando trabajaba en la revista uruguaya Dimensión Desconocida y un lector preguntó si era cierto que Joseph Mengele, el médico de las SS conocido como el «ángel de la muerte» por sus experimentos en prisioneros de campos de concentración, se había casado en Uruguay en 1958.

Mengele llegó con un nombre falso a Argentina en 1949, donde residió diez años, para luego huir a Paraguay y Brasil, país en el que murió ahogado tras sufrir un ictus en la playa Bertioga en 1979.

Sus restos fueron exhumados e identificados mediante un examen forense en 1985.

Según Amuedo, era un hecho conocido que el médico de Auschwitz había contraído matrimonio en la ciudad uruguaya de Nueva Helvecia (Colonia, suroeste) con su cuñada, viuda de su hermano Thadeus, pero existía el rumor de que los documentos habían desaparecido del registro civil.

El investigador los halló intactos en el lugar correspondiente.

LA RUTA DE LAS RATAS Y OTRAS SORPRESAS

Tras desvincularse de la revista, Amuedo siguió investigando el tema de los fugitivos nazis y cuando publicaba algún hallazgo le llegaba información de algo más.

Por ejemplo, el nieto de un oficial alemán le envió documentos sobre la estructura de la vía de escape de los nazis desde Europa hacia Sudamérica.

Llamada «la ruta de las ratas», era un sistema clandestino de escape con destinos principales en América del Sur, España y EEUU que era organizado por grupos con la colaboración de la Iglesia Católica y agencias internacionales, como la Cruz Roja.

«Inclusive, no solo documentación que demostraba, digamos, la financiación de los viajes, incluso me arrimó el libro de contabilidad, que lo tenía el abuelo en la casa. Cuando el abuelo falleció, él fue a hacer limpieza en la casa y encontró unas cajas llenas de papeles, los iba a tirar todos y los entró a revisar y eran documentación migratoria argentina e italiana que era desconocida hasta ese momento», contó Amuedo.

En 2024, el investigador halló en la casa de uno de los descendientes una copa de plata que se consideraba perdida y había sido obsequiada por Einrich Himmler, jefe de las SS, al general Ludolf von Alvensleben en 1938.

La copa está grabada con una dedicatoria y fue hallada en Buenos Aires.

También encontró la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana, que Hitler le entregó a Eduardo Labougle, embajador de Argentina en Berlín desde 1933 a 1939, y estuvo desaparecida durante décadas.

La carta de Misch fue examinada por dos peritos calígrafos, independientes entre sí, quienes dijeron que la letra pertenecía al antiguo guardia y operador telefónico de Hitler.

Tras la caída alemana, Misch fue condenado a pena de muerte en la Unión Soviética, pero la condena fue conmutada por 25 años de trabajos forzados en Siberia y luego la rebajaron a 10 años, de los que cumplió nueve.

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El Periodista