Qué es el cartel de los Soles y por qué EEUU acusa a Maduro de liderar la organización

De acuerdo con la denuncia, "desde al menos 1999", Maduro y el actual ministro del Interior, Diosdado Cabello, serían los principales líderes del cartel de los Soles.

En los últimos meses, EEUU ha estrechado el cerco contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, elevando a 50 millones de dólares la recompensa por su captura y movilizando contingentes militares en dirección al Caribe venezolano.

En marzo de 2020, durante el primer mandato de Donald Trump (2017-2021), el Departamento de Justicia de EEUU presentó una acusación unificada contra 14 miembros del Gobierno y de las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela por cuatro delitos vinculados al narcoterrorismo.

De acuerdo con la denuncia, «desde al menos 1999», Maduro y el actual ministro del Interior, Diosdado Cabello, serían los principales líderes del cartel de los Soles.

El nombre de la organización, decía el comunicado, «hace referencia a las insignias solares que adornaban los uniformes de los altos mandos militares venezolanos». El grupo, agregaba, «buscaba no solo enriquecer a sus miembros y aumentar su poder, sino también inundar EEUU de cocaína».

Según EEUU, Maduro habría negociado el envío de toneladas de la droga «producida por las (hoy extintas) Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)», proporcionado al grupo armas de uso militar, en operaciones coordinadas «con Honduras y otros países» para facilitar el tráfico a gran escala y habría solicitado asistencia de las FARC para entrenar milicianos.

Trump ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera al arresto o condena de Maduro. Era solo el comienzo.

LA ACUSACIÓN Y SUS EFECTOS

 

En enero de 2025, el todavía presidente estadounidense Joe Biden (2021-2025) aumentó la recompensa a 25 millones de dólares, acusando a Maduro de perpetrar un golpe de estado en su país, luego de las elecciones nacionales de 2024, sospechadas de fraude.

El 7 de agosto pasado, ya con Trump nuevamente en la Casa Blanca, la fiscal general de EEUU, Pamela Bondi, elevó el monto a 50 millones de dólares. Sin pruebas concretas, vinculó a Maduro con el Tren de Aragua y el cartel de Sinaloa. Desde entonces, los hechos se precipitaron.

A fines de julio, el Departamento de Estado declaró al cartel de los Soles como organización terrorista y volvió a afirmar -sin pruebas- que Maduro «apoya al Tren de Aragua en su objetivo de utilizar la corriente de drogas ilegales como arma contra los EEUU», además de que «ha prestado apoyo al cartel de Sinaloa».

En los últimos meses, los gobiernos de Paraguay, Ecuador y Argentina se sumaron a Washington y declararon como organización terrorista al cartel. La discusión al respecto se avivó en toda la región.

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó el 25 de agosto que el cartel de los Soles «no existe» y que es una excusa de la extrema derecha para atacar a gobiernos que no se subordinan a los intereses de EEUU.

La posición del mandatario contradice documentos del Gobierno filtrados en 2023 en el marco del llamado «NarcoFiles», que afirmaban que hasta 2022 la inteligencia colombiana consideraba al cartel de los Soles una «amenaza activa» en la frontera con Venezuela.

Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que su Gobierno no tiene pruebas sobre la presunta vinculación de Maduro con el cartel de Sinaloa y sugirió que si EEUU tiene alguna evidencia, «que la muestre».

CRÍTICAS E INTERPRETACIONES

 

Las versiones de EEUU sobre el carácter narcoterrorista del Gobierno de Venezuela han sido objeto de discusión entre los especialistas.

Según el director del sitio especializado en crimen organizado Insight Crime, Jeremy McDermott, a pesar de evidencia que vincula a figuras del Gobierno de Venezuela con el Tren de Aragua -como es el caso del militar opositor Ronald Ojeda, asesinado en Chile-, las acusaciones de que Maduro utiliza a la organización para inundar de cocaína EEUU, «son difíciles de sustentar».

McDermott afirma que no hay indicios de que el grupo juegue un papel importante en el tráfico de drogas hacia EEUU.

En mayo, el periódico The New York Times informó -contradiciendo directamente Trump- que las agencias de espionaje estadounidenses descartan que Maduro controle el Tren de Aragua o mantenga una política de cooperación con la organización.

Según Insight Crime, EEUU también ofrece una visión «inexacta» y «distorsionada» sobre el cartel de los Soles, presentándolo como una organización jerárquica que utiliza a las drogas como arma, cuando en realidad se trata de una «red de corrupción» en la que «funcionarios militares y políticos se benefician de los acuerdos establecidos con narcotraficantes», sin intencionalidad ideológica.

El sitio también indicó que «no hay evidencia suficiente» para afirmar que la organización «sea un actor relevante» en el envío de cocaína a EEUU.

El periodista español Fernando Casado publicó en 2017 el libro «El mito del cartel de los Soles» (reeditado en 2020), donde defiende la hipótesis de que esta organización es en realidad una construcción discursiva de EEUU, que tiene por objeto desprestigiar a Venezuela y apoderarse de sus recursos petroleros.

En entrevista reciente con Noticias Caracol, de Colombia, la periodista venezolana Ronna Rísquez, autora del libro «El Tren de Aragua: la banda que revolucionó el crimen organizado en América Latina», opinó que la versión difundida por EEUU sobre el cartel de los Soles no se ciñe completamente a la realidad.

«No es un cartel como lo fue el cartel de Sinaloa o como lo fue el cartel de Medellín. Son más bien militares y civiles que controlan el tráfico de drogas en Venezuela y que están vinculados al poder político. No responde exactamente a la estructura de un cartel», afirmó.

PRÓFUGOS Y COLABORADORES

Mientras tanto, la acusación de EEUU anunciada en 2020 ha dado sus frutos en la Justicia y las sanciones contra militares venezolanos van en aumento.

El mayor general Clíver Alcalá, militar de confianza del fallecido expresidente Hugo Chávez (1999-2013), fue el primero en responder directamente a las denuncias en su contra: se entregó un día después de la acusación que lo vinculaba al cartel de los Soles.

Para entonces, el militar se había vuelto un férreo opositor a Maduro e incluso había participado en intentos por derrocarlo. En 2023, se declaró culpable de proveer armamento a las FARC por orden del Gobierno chavista.

Si bien EEUU lo había acusado de brindar protección a grupos que traficaban cocaína, la fiscalía retiró los cargos por narcoterrorismo. El exfuncionario, que ofreció su colaboración a la Justicia, se convirtió en abril de 2024 en el primer militar venezolano de alto rango condenado en EEUU.

En 2018, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, en inglés) del Departamento del Tesoro de EEUU congeló los bienes del empresario y exmilitar Rafael Sarría, supuesto testaferro de Cabello -número dos del chavismo-, acusado de ser la persona a cargo de las finanzas del cartel de los Soles.

En tanto, se ofrece una recompensa de 10 millones dólares por el exdirector del Servicio Bolivariano de Inteligencia, Pedro Luis Martin Olivares, también incluido en la lista negra.

En 2015, la Justicia del estado de Florida (sureste de EEUU) lo acusó formalmente de narcotráfico, vinculándolo con el colombiano Roberto Méndez Hurtado, alias «Pluma Blanca», quien manejaba una de las rutas de tráfico de Colombia a EEUU. Según Martin Olivares, Méndez fue extorsionado a declarar en su contra para reducir su condena.

Señalado como un hombre de «bajo perfil», Martin Olivares logró escapar de las garras de EEUU, al contrario de Hugo «El Pollo» Carvajal, exgeneral del Ejército Bolivariano y exdirector de Inteligencia Militar, que actualmente está preso en el país norteamericano, acusado de lavado de dinero y de integrar el cartel de los Soles, en el marco del cual había otorgado vía libre a las FARC para el tráfico de cocaína.

Pero Carvajal también había hecho pública su ruptura con el Gobierno de Maduro. Fue extraditado a EEUU desde España, donde había ido a parar perseguido por el chavismo. En 2019, reconoció a Juan Guaidó como presidente del país y fue declarado «traidor de la patria» por el oficialismo, huyendo a Madrid con un nombre falso.

En EEUU se declaró culpable de delitos vinculados al narcoterrorismo ante una corte de Manhattan y, según el diario Miami Herald, decidió colaborar con las autoridades estadounidenses con información que supuestamente vincula a Maduro con actividades ilegales.

Su sentencia final se conocerá en octubre.

TENSIONES Y AMENAZAS

Según The New York Times, el 8 de agosto Trump autorizó en secreto al Pentágono a usar la fuerza militar contra cárteles de droga extranjeros. La medida sentó las bases para posibles operaciones militares directas en territorios extranjeros, por tierra o por mar.

El 19 de agosto, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó el despliegue de tres buques con 4.000 soldados en las aguas del Caribe.

De inmediato, los jefes de Estado de México, Colombia, Brasil Cuba y Bolivia alzaron su voz contra la eventualidad de una incursión directa de EEUU en Venezuela.

El 25 de agosto, Maduro desplegó 15.000 soldados entre los estados de Táchira y Zulia (oeste), fronterizos con Colombia. El presidente Petro hizo lo propio en Colombia y anunció este viernes el envío de 25.000 soldados a la zona.

Según publicó el diario británico Financial Times el 28 de agosto, EEUU envió hacia las costas venezolanas al menos ocho buques de guerra con miles de efectivos a bordo.

La magnitud del despliegue, señaló, sugiere que la operación no se limitaría a su enfoque declarado de lucha contra el narcotráfico, ni a combatir al cartel de los Soles.

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El Periodista