Ante la crisis de la memoria RAM, los fabricantes se plantean volver a los 4 GB

En los últimos años, la memoria RAM ha sido uno de los datos fetiche para vender más móviles y más caros. Con cada nueva generación, se prometía más: 4, 6, 8, 12… Pero 2026 puede ser el año de la reducción. Con la DRAM y la NAND encareciéndose y con inventarios tensos, algunos fabricantes están contemplando volver a móviles con 4 GB de RAM.

IA, centros de datos y una DRAM más cara, una tormenta perfecta

El problema no es que el usuario quiera menos RAM. Todo lo contrario: las ventas de móviles demuestran que los usuarios valoran, al menos, contar con 8 GB de RAM. Esto da una ventana de rendimiento más amplia, bien recibida por los usuarios de casino online. Sin embargo, el aumento de demanda de infraestructura de IA y de grandes centros de datos está absorbiendo capacidad, y los fabricantes priorizan memorias más rentables frente a las que acaban en teléfonos y portátiles. El resultado es menos oferta en segmentos consumer y precios al alza.

Estamos así ante un escenario delicado para smartphone. Los expertos consideran que los inventarios “saludables” cubren entre ocho y 10 semanas, pero ahora mismo estamos ante menos de cuatro, lo que obliga a comprar incluso a precios impensables para no parar las líneas de montaje. En algunos mercados se habla de módulos DDR4X de 4 GB que han multiplicado su precio durante 2025, encareciendo los modelos baratos especialmente.

Cuando ese extra se cruza con un mercado de móviles donde la guerra de precios es feroz, aparece el dilema: o se sube el PVP, o se recortan especificaciones. Muchos expertos resumen la situación: si el aumento de la memoria se mantiene a comienzos de 2026, volverán configuraciones que parecían enterradas, con 4 GB como estándar en la gama de entrada.

Qué cambia en el uso real y por qué el golpe será desigual

Poner 4 GB en un móvil de 2026 no es lo mismo que en 2016: Android ha mejorado y los fabricantes pueden optimizar capas y procesos. Aun así, el margen se estrecha. La multitarea real (varias apps pesadas abiertas), la cámara con procesado continuo, fundamental en el casino en vivo y, sobre todo, la IA en el propio dispositivo son consumidores naturales de memoria. Así, la fiebre de la IA está encareciendo la RAM, pero menos RAM limita justo las funciones locales de las que las marcas quieren presumir para poder vender.

¿Hay algún beneficio tangible para el comprador? Solo uno, y muy discutible: evita que el precio suba aún más. Las previsiones del sector anticipan menos ventas de smartphones en 2026 por la escasez de RAM y el aumento del precio medio. Si esto se cumple, es lógico que el recorte se concentre en la gama baja, donde cada euro cuenta y donde un componente muy caro desequilibra el producto.

Además, esta tensión puede reactivar viejas soluciones: la ranura microSD como vía barata para ampliar almacenamiento si la NAND también sube, o portátiles que normalicen de nuevo 8 GB en ciertas gamas, con recargos más agresivos al ampliar. Si la “era de la memoria barata” se enfría, el nuevo lujo puede ser tan simple como tener RAM de sobra para que todo vaya fluido.

 

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El Periodista