
Carney llama a las potencias medias a “vivir en la verdad” y liderar un nuevo orden global
En un discurso en Davos, el primer ministro de Canadá advirtió que el orden liberal “ya no funciona” y propuso una estrategia de cooperación entre países intermedios frente al trumpismo y la rivalidad entre grandes potencias.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, lanzó ayer un llamado directo a las potencias medias del mundo para abandonar la “nostalgia” por el antiguo orden internacional y asumir, con realismo y valores, la construcción de un nuevo sistema global más justo y cooperativo.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, Carney sostuvo que el llamado orden internacional basado en normas se ha convertido en una “ficción” y que el mundo atraviesa una “ruptura, no una transición”. “Sabemos que el antiguo orden no volverá. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia”, afirmó.
En un discurso que fue rápidamente viralizado y leído como una respuesta política e intelectual al trumpismo, el jefe de Gobierno canadiense defendió la necesidad de que los países intermedios actúen de manera conjunta para evitar quedar subordinados a las grandes potencias, entre ellas Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump.
Carney recurrió al ensayo El poder de los sin poder, del disidente checo Václav Havel, para sostener que el sistema internacional se mantiene no solo por la fuerza, sino por la aceptación de “mentiras compartidas”. En ese marco, instó a gobiernos y empresas a “retirar el cartel del escaparate” y dejar de fingir que el orden vigente sigue operando de forma equitativa.
El primer ministro planteó que la creciente utilización de aranceles, cadenas de suministro, infraestructura financiera y comercio como herramientas de coerción ha debilitado gravemente el multilateralismo clásico, incluyendo instituciones como la ONU, la OMC y las cumbres climáticas. Frente a ello, defendió una estrategia de “realismo basado en valores”, que combine principios democráticos con pragmatismo geopolítico.
En política interna, Carney destacó que Canadá ha reducido impuestos, eliminado barreras al comercio interprovincial y acelerado inversiones por un billón de dólares en energía, inteligencia artificial y minerales críticos. En materia de defensa, anunció que el país duplicará su gasto militar de aquí a 2030, fortaleciendo además sus industrias nacionales.
A nivel internacional, subrayó la diversificación de alianzas estratégicas, con nuevos acuerdos comerciales y de seguridad en varios continentes, y negociaciones en curso con India, el sudeste asiático y el Mercosur. También resaltó la asociación estratégica con la Unión Europea y el apoyo firme a Ucrania.
En uno de los pasajes más sensibles de su discurso, Carney reafirmó el respaldo de Canadá a Groenlandia y a Dinamarca frente a presiones externas, subrayando el compromiso “inquebrantable” con el artículo 5 de la OTAN. Asimismo, se opuso a la imposición de aranceles vinculados al Ártico y llamó al diálogo para garantizar la seguridad y prosperidad de la región.
El discurso comenzó en francés —un gesto simbólico en un foro dominado por el inglés— y coincidió en la jornada con la intervención del presidente francés Emmanuel Macron, lo que fue leído como una señal política deliberada en defensa del pluralismo y la soberanía frente a las lógicas imperiales.
“Las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estás en la mesa, estás en el menú”, advirtió Carney. Y concluyó con un llamado abierto: “Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de llamar a las cosas por su nombre, de reforzar nuestra posición en casa y de actuar juntos”.
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