
La ministra Gloria Ana Chevesich asumió como presidenta de la Corte Suprema, siendo la primera vez en la historia que una mujer ocupa el cargo. Durante la ceremonia, agradeció a su familia y compañeros de profesión, reconociendo “cuáles son mis deberes y atribuciones (…) para el buen gobierno del Poder Judicial”.
La ceremonia, celebrada en el Salón de Honor del Palacio de los Tribunales, contó con la presencia de varias autoridades, incluyendo al Presidente Gabriel Boric, el ministro de Seguridad, Luis Cordero, el presidente de la Cámara, José Miguel Castro, entre otros.
Sin embargo, apuntó a que el Poder Judicial “ha tenido años horribles, puesto que desde el mes de octubre de 2024 tres miembros de este tribunal y otros dos de la Corte de Apelaciones de Santiago han sido removidos”.
Los jueces aludidos son Sergio Muñoz, Ángela Vivanco y Diego Simpertigue, estos dos últimos vinculados a la trama Bielorrusa.
En la misma línea, Chevesich reconoció que el Poder Judicial ha sufrido un “descredito” ante la opinión publica. Ante lo anterior, añadió que «existen distintos motivos que provocan el descontento ciudadano”, mencionando los retrasos en las tramitaciones y la deficiencia en la atención. Sin embargo, hizo énfasis en que “la crítica que más duele: que existe una justicia para ricos y otra para pobres”.
Crisis en el Poder Judicial
Previo al discurso de la nueva presidenta, el presidente saliente Ricardo Blanco afirmó que hubo un «daño inconmensurable» durante su gestión y que “en esta travesía, de manera inesperada, enfrenté los mayores problemas suscitados en la historia del Poder Judicial”.
Blanco y Chevesich realizaron un simbólico traspaso de poder: el primero le entrego un mallete de oro, símbolo de la presidencia de la Corte, mientras que la segunda le regaló un set de ajedrez de lapislázuli.
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