Chile ingresa al CERN: qué significa para la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico del país

El Congreso despachó a ley la incorporación de Chile como Estado Miembro Asociado del mayor laboratorio de física de partículas del mundo, un hito que abre acceso a investigación de frontera, formación avanzada y transferencia tecnológica.

Chile dio un paso histórico en su política científica y tecnológica tras el despacho a ley del proyecto que permite su ingreso como Estado Miembro Asociado a la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), el principal laboratorio de física de partículas del mundo. La iniciativa fue aprobada por unanimidad en la Cámara de Diputadas y Diputados, con 120 votos a favor, marcando un hito en la inserción internacional del país en la ciencia de frontera.

Con esta decisión, el país se convierte en el segundo país de Sudamérica en alcanzar esta categoría, lo que le permitirá participar directamente en los grandes experimentos que buscan descifrar la estructura fundamental del universo, al tiempo que impulsa la formación de capital humano altamente especializado y la transferencia de tecnologías avanzadas hacia el sistema productivo nacional.

Acceso a la ciencia más avanzada del mundo

El CERN, ubicado en la frontera entre Suiza y Francia, reúne a más de 23 Estados Miembros y decenas de instituciones asociadas, y alberga proyectos de enorme complejidad científica, como el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el acelerador de partículas más grande y potente jamás construido.

En este centro se desarrollan investigaciones que han dado origen a descubrimientos clave, como el bosón de Higgs, y a tecnologías hoy utilizadas en ámbitos tan diversos como la medicina, la informática, la inteligencia artificial, la seguridad digital y la energía.

Para Chile, este ingreso implica acceso preferente a programas de investigación de frontera, además de oportunidades concretas para que científicos, ingenieros, técnicos y estudiantes participen directamente en proyectos internacionales de alto impacto.

Formación de capital humano y transferencia tecnológica

Uno de los principales beneficios será el fortalecimiento de la formación de capital humano avanzado, permitiendo que investigadores y estudiantes chilenos accedan a programas de capacitación, pasantías y trabajo en instalaciones de primer nivel mundial.

A ello se suma la transferencia tecnológica, que abre oportunidades para el desarrollo de empresas de base científico-tecnológica, innovación industrial y aplicaciones concretas en sectores estratégicos como salud, telecomunicaciones, energía, computación avanzada y sensores de alta precisión.

“El ingreso de Chile al CERN es una decisión estratégica de Estado. Es abrir las puertas del conocimiento más avanzado del mundo a la ciencia chilena y una señal concreta del compromiso del país con políticas públicas de largo plazo en ciencia, tecnología e innovación”, afirmó el ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Aldo Valle Acevedo.

Participación internacional y gobernanza científica

El acuerdo formaliza una relación de colaboración iniciada en 2004, permitiendo ahora una participación institucional mucho más profunda. Chile contará con representación ante el Consejo y el Comité de Finanzas del CERN, con derecho a voz, aunque sin voto.

Además, investigadores, técnicos y empresas chilenas podrán participar en procesos de contratación y licitaciones, ampliando las oportunidades para el sector productivo nacional en proyectos de alta complejidad tecnológica.

Como contraparte, el país realizará un aporte financiero equivalente al 10% del valor de un Estado Miembro pleno, lo que permite acceder proporcionalmente a los beneficios científicos, industriales y formativos.

Un salto estratégico para el desarrollo del país

Especialistas coinciden en que este ingreso no solo fortalece la investigación científica, sino que también impacta directamente en la competitividad, la innovación productiva y la diversificación económica.

La participación en el CERN posiciona a Chile en la primera línea de la gobernanza científica global, potenciando su rol en la generación de conocimiento, innovación aplicada y desarrollo tecnológico, pilares clave para avanzar hacia un modelo de desarrollo basado en la ciencia, la tecnología y el talento humano.

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El Periodista