Corbalán obtuvo permiso de Gendarmería para usar computador personal en Punta Peuco pese a denuncia previa por falsificación

El exjefe operativo de la CNI recibió autorización formal en 2022 para utilizar un equipo computacional de uso exclusivo en su módulo, pese a que un año antes Gendarmería lo había denunciado por mantener ese mismo computador, una impresora y un módem en su celda con documentos adulterados. La información fue revelada por Reportea.cl.

 

Álvaro Corbalán Castilla, de 74 años, uno de los criminales de lesa humanidad más condenados del país y exjefe operativo de la CNI, volvió a quedar en el centro de la polémica luego de que se conociera que Gendarmería lo autorizó en octubre de 2022 a utilizar un computador personal en su módulo del penal de Punta Peuco (hoy Cárcel de Til Til), junto a una impresora multifunción.

La decisión fue adoptada por el Consejo Técnico del penal, pese a que solo 18 meses antes el propio organismo penitenciario había denunciado a Corbalán ante la Fiscalía Centro Norte tras sorprenderlo con ese mismo computador, una impresora con escáner y un módem con acceso a internet dentro de su celda, elementos cuya tenencia no estaba autorizada.

Según la denuncia presentada en abril de 2021, Corbalán incluso habría falsificado documentos para simular una autorización formal. Sin embargo, la causa no prosperó y fue archivada sin llegar a tribunales.

Aun así, el 3 de octubre de 2022 el Consejo Técnico resolvió aprobar el uso del equipo computacional, instalándolo fuera de su dormitorio, en la sala de estar del módulo 1, donde actualmente reside. El acta de la sesión —a la que tuvo acceso Reportea.cl— muestra que este fue el único punto tratado ese día.

Gendarmería confirmó la existencia del computador, aunque afirmó que su uso es “común” para el módulo y no exclusivo de Corbalán, como quedó establecido en la autorización original. Según la institución, los equipos disponibles funcionan solo como procesadores de texto y no tienen conexión a internet.

El equipo —de alto rendimiento, con procesador AMD x470, 32 GB de RAM y disco de 2 terabytes— fue donado por la ONG Mis Camaradas, organización que apoya a condenados por violaciones a los derechos humanos. La entidad argumentó que Corbalán, “al borde de la ceguera total”, requería del computador para funciones básicas, según consta en documentos oficiales.

A ello se suma la compleja situación del penal. Funcionarios del ex Punta Peuco indicaron que el control interno es débil debido al déficit de personal. Un oficio del alcaide del recinto, fechado en septiembre de 2025, advertía que la unidad funcionaba con solo 65 funcionarios operativos, dificultando supervisiones y traslados.

Actualmente, en la Cárcel de Til Til cumplen condena 142 reos, la mayoría por crímenes cometidos durante la dictadura.

Un historial de privilegios y fugas de control

Corbalán, condenado por matanzas como Corpus Christi, Janequeo y Alfa Carbón, además de múltiples ejecuciones y desapariciones forzadas, ha protagonizado otros episodios similares.

En 2002 fue sorprendido cenando en el Club de Yates de Papudo y luego comprando en La Reina, mientras cumplía una condena en una unidad militar. En 2012 Gendarmería le incautó celulares, módems y otros aparatos electrónicos, recibiendo un castigo de 20 días sin visitas.

Ese mismo año intentó ofrecer asesoría al gobierno del entonces presidente Sebastián Piñera a través de una carta en que detallaba información sobre funcionarios de Gendarmería y proponía acciones contra opositores políticos, episodio revelado por Ciper.

Pese a sus múltiples condenas y al carácter de los delitos cometidos, Corbalán continúa accediendo a facilidades especiales al interior del penal, en un contexto de escaso control institucional.

La auditoría interna que Gendarmería ha anunciado en casos recientes podría reabrir preguntas sobre el trato privilegiado que reciben algunos internos en recintos especiales como Punta Peuco.

Los comentarios están cerrados.

El Periodista