Imamoglu desafía desde prisión a Erdogan y promete derrotarlo en próximas elecciones

El alcalde destituido de Estambul asegura que cuenta con respaldo popular suficiente y acusa al Gobierno de utilizar la Justicia para sacarlo de la carrera presidencial.

El encarcelado y destituido alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, principal figura de la oposición en Turquía, afirmó desde prisión que derrotará al presidente Recep Tayyip Erdogan en las próximas elecciones presidenciales, previstas para 2028. El dirigente socialdemócrata sostuvo que mantiene un respaldo ciudadano suficiente para imponerse en las urnas, en medio del debate sobre una eventual reforma constitucional que podría permitir al mandatario prolongar su permanencia en el poder.

Imamoglu, militante del opositor Partido Republicano del Pueblo, se encuentra recluido en la prisión de máxima seguridad de Silivri y enfrenta más de una decena de causas judiciales. En declaraciones a medios internacionales, reiteró que sigue siendo el candidato “legítimo” de su partido y que su exclusión busca preservar “25 años de dominación política” del actual oficialismo.

La detención del alcalde, ocurrida en marzo pasado, desató protestas en distintas ciudades del país y generó condenas a nivel internacional. La oposición denuncia una “caza de brujas” con motivaciones políticas y advierte que, de ser condenado por los cargos de corrupción que se le imputan, Imamoglu podría enfrentar penas que, en conjunto, superarían los 2.300 años de prisión.

“Lo que vivimos no es un proceso legal genuino, sino una estrategia política para borrar mi candidatura y expulsarme de la vida pública”, afirmó el dirigente, quien remarcó que en elecciones “libres y justas” podría vencer a Erdogan. En su trayectoria reciente, Imamoglu ha derrotado en al menos tres ocasiones a candidatos aliados del presidente en la alcaldía de Estambul, incluso en distritos tradicionalmente conservadores y religiosos.

Mientras el calendario electoral avanza, el caso del alcalde encarcelado se consolida como uno de los principales focos de tensión política en Turquía y como una prueba clave para la independencia judicial y la competencia democrática en el país.

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El Periodista