
Irán acusa que violencia en protestas buscó dar un pretexto a Trump para intervenir
El canciller Abbas Araqchi afirma que grupos “terroristas” infiltrados intentaron aumentar el número de muertos y sostiene que, tras varios días de disturbios, la situación “está bajo control”.
El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, denunció que las manifestaciones desatadas por la crisis económica y el deterioro del nivel de vida derivaron en episodios de violencia con el objetivo de generar una “excusa” para una eventual intervención de Estados Unidos, luego de las amenazas formuladas por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Durante un encuentro con diplomáticos extranjeros, Araqchi sostuvo que las primeras jornadas de protestas, entre el 28 y el 30 de diciembre, fueron “totalmente pacíficas” y tuvieron como finalidad expresar demandas sociales legítimas. Según afirmó, el Gobierno inició un proceso de diálogo y las movilizaciones “prácticamente habían terminado” tras esos primeros días.
No obstante, el jefe de la diplomacia iraní aseguró que a partir del 8 de enero se inició “una fase totalmente nueva y diferente”, marcada por la llegada de “agentes y grupos terroristas” a los focos de protesta. En ese contexto, denunció la introducción de armas y la actuación de individuos armados que abrieron fuego tanto contra fuerzas de seguridad como contra civiles.
Araqchi afirmó que el propósito de estos grupos era “aumentar la cifra de muertos” para justificar una intervención extranjera. En esa línea, indicó que existen pruebas de disparos efectuados contra efectivos de seguridad con ese fin y que muchos de los fallecidos recientes habrían sido atacados “por la espalda”. También denunció hechos de extrema violencia, como decapitaciones, personas quemadas vivas e incendios de instalaciones públicas, edificios gubernamentales, comisarías, comercios y viviendas.
El canciller adelantó que las autoridades presentarán evidencias de “interferencia extranjera” ante la opinión pública y la comunidad internacional, y señaló que varios presuntos responsables fueron detenidos con armas en su poder. Según dijo, sus confesiones serán dadas a conocer en los próximos días.
Araqchi agregó que desde el 10 de enero el país atraviesa una tercera fase de la crisis, que ha permitido recuperar el control de la situación, pese a reportes de organizaciones no gubernamentales que elevan a más de 500 el número de muertos durante las protestas.
En paralelo, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia expresó su preocupación por informaciones sobre niños y adolescentes muertos o heridos en medio de los disturbios. El organismo llamó a proteger a los menores de toda forma de violencia y pidió a las fuerzas de seguridad evitar el uso innecesario o desproporcionado de la fuerza, recordando las obligaciones derivadas de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Las protestas se desarrollan además en un contexto de interrupciones prolongadas del servicio de internet y de un fuerte deterioro económico, marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la depreciación histórica del rial. A ello se suma el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y las tensiones regionales en torno al programa nuclear iraní, en un escenario de creciente presión internacional.
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