Israel demuele sede de UNRWA en Jerusalén Este y desata fuerte controversia internacional

La agencia de la ONU denuncia un “ataque sin precedentes” y una violación del Derecho Internacional, mientras el Gobierno israelí defiende la medida y reitera sus acusaciones de vínculos con Hamás.

Las autoridades de Israel demolieron este martes la sede de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén Este, en aplicación de una legislación aprobada por el Parlamento israelí que prohíbe las actividades del organismo en territorio bajo control israelí. La decisión generó una inmediata condena por parte de Naciones Unidas y de las autoridades palestinas, además de reacciones encontradas dentro del propio Gobierno israelí.

El comisionado general de la UNRWA, Philippe Lazzarini, calificó la demolición como un “ataque sin precedentes” y un “desafío abierto y deliberado” al Derecho Internacional, incluidos los privilegios e inmunidades de Naciones Unidas. Según relató, fuerzas israelíes ingresaron de madrugada al complejo, donde excavadoras comenzaron a destruir edificios en presencia de parlamentarios y del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir.

Lazzarini recordó que, de acuerdo con el Derecho Internacional, Israel está obligado a respetar la inviolabilidad de las instalaciones de la ONU, y advirtió que esta acción se suma a otras medidas recientes contra la UNRWA en Jerusalén Este, como el cierre de un centro sanitario y el anuncio de futuros cortes de agua y electricidad a instalaciones educativas y de salud. A su juicio, estas decisiones contradicen un fallo de la Corte Internacional de Justicia que reafirmó la obligación de Israel de facilitar, y no obstaculizar, las operaciones de la agencia.

Desde el Gobierno israelí, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Oren Marmorstein, defendió la demolición argumentando que el terreno es propiedad del Estado de Israel y que la UNRWA ya había cesado sus actividades en el lugar antes de la entrada en vigor de la legislación. Según su versión, el complejo no gozaba de inmunidad y la medida se ajusta al Derecho israelí e internacional.

Marmorstein reiteró además las acusaciones de que empleados de la UNRWA participaron en los ataques del 7 de octubre de 2023 y mantienen vínculos con Hamás y la Yihad Islámica, afirmaciones que la agencia ha rechazado de forma reiterada. Ben Gvir, en tanto, celebró la demolición como un “día histórico” para la soberanía israelí en Jerusalén y aseguró que se actuará de la misma forma contra quienes considere “simpatizantes del terrorismo”.

La respuesta palestina fue de condena absoluta. El Gobierno palestino denunció la demolición como una “flagrante violación del Derecho Internacional” y del estatus de Jerusalén Este como territorio ocupado, mientras que Hamás calificó la acción como una muestra de “arrogancia sin precedentes” hacia Naciones Unidas y reclamó una respuesta firme de la comunidad internacional.

Israel mantiene desde hace años sus críticas a la UNRWA, pese a que una investigación independiente encabezada en 2024 por la exministra francesa Catherine Colonna concluyó que no existían pruebas que acreditaran los vínculos con el terrorismo denunciados por Tel Aviv, aunque sí recomendó mejoras en transparencia y neutralidad. La demolición de la sede en Jerusalén Este profundiza ahora la crisis entre Israel y la agencia de la ONU, con potenciales repercusiones diplomáticas más amplias.

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El Periodista