Marruecos consolida su liderazgo automotriz: Stellantis fabricará el nuevo Citroën C4 en Kenitra

La decisión del grupo europeo marca un salto cualitativo para la industria marroquí, que ya es la mayor productora de autos de pasajeros en África y avanza hacia una integración global basada en innovación, electromovilidad y un ecosistema con más de 250 proveedores internacionales.

La industria automotriz de Marruecos sigue acelerando su ascenso global. Stellantis anunció que la próxima generación del Citroën C4 será ensamblada en la planta de Kenitra, uno de los complejos industriales más modernos del país. La decisión, lejos de ser solo un nuevo contrato de fabricación, es interpretada como una señal del avance marroquí hacia un rol de mayor valor agregado dentro de la cadena automotriz mundial.

La producción del C4 —considerado un modelo emblemático en el mercado europeo— representa un paso estratégico para Marruecos. Hasta ahora, el país se había consolidado como plataforma competitiva para vehículos compactos y eléctricos de entrada. Con el C4, la industria local demuestra capacidad para cumplir con los exigentes estándares de calidad y tecnología de segmentos superiores.

Un ecosistema en expansión y con alto contenido local

Autoridades del sector destacan que algunos modelos ya superan un 69% de contenido local, con la meta de llegar al 80% en los próximos años. Esto posiciona al país como un actor clave en las cadenas globales de suministro, superando incluso a otros productores tradicionales del continente.

Hoy, Marruecos es el mayor fabricante de autos de pasajeros en África y se acerca al millón de vehículos producidos anualmente. Más de 75 destinos reciben autos hechos en Marruecos, principalmente mercados europeos.

Este avance se sostiene en una red de más de 250 proveedores internacionales, entre ellos Lear, Yazaki y Magneti Marelli, que abastecen componentes como sistemas eléctricos, asientos y partes de motor.

Ventaja logística y mirada hacia la electromovilidad

Uno de los factores determinantes ha sido la infraestructura logística, en especial el puerto de Tánger Med, que permite exportaciones rápidas y eficientes hacia Europa y otras regiones. Este polo industrial ha convertido al país en un hub competitivo para ensamblaje y distribución global.

Al mismo tiempo, Marruecos se ha adelantado en la transición hacia vehículos eléctricos. La planta de Kenitra produce el Citroën Ami, un compacto totalmente eléctrico, y el país ha atraído importantes inversiones para fabricar baterías de litio, incluyendo acuerdos recientes con grandes compañías chinas.

Estas inversiones apuntalan la sostenibilidad futura del sector en un escenario mundial que avanza hacia la descarbonización y el abandono progresivo del motor de combustión interna.

“Made in Morocco”: calidad, innovación y competitividad

Para los analistas, la llegada del Citroën C4 a Kenitra inaugura una nueva etapa. La etiqueta “Made in Morocco” comienza a asociarse no solo con eficiencia de costos, sino también con innovación, modernización industrial y creciente capacidad tecnológica.

Más que ensamblar autos, Marruecos está reconfigurando su futuro económico e insertándose con fuerza en las cadenas de valor globales, apoyado por estabilidad política, incentivos a la inversión, infraestructura de primer nivel y una estrategia país que apuesta por la movilidad sostenible.

Para Chile —importador de vehículos y observador permanente de tendencias globales— el caso marroquí se presenta como un ejemplo de cómo un país emergente puede desarrollar una industria estratégica a partir de políticas de largo plazo, apertura comercial y una clara visión industrial.

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El Periodista