
Por qué los grandes torneos deportivos atraen a millones de fans en todo el mundo
Pero ¿qué gatilla realmente este fenómeno? Resulta ser una compleja mezcla de estos factores.
No importa si es el Mundial o los Juegos Olímpicos. Cuando ocurre un gran torneo deportivo, el mundo no puede ignorarlo y, en su lugar, se da la vuelta para prestar toda su atención.
Las noticias deportivas no hablan de otra cosa, los apostadores se vuelcan a sitios como Casino GGbet Chile para hacer sus pronósticos y las charlas de la oficina giran en torno al «¿quién va a ganar?».
Pero ¿qué gatilla realmente este fenómeno? Resulta ser una compleja mezcla de estos factores.
La psicología de la incertidumbre
El cerebro humano odia el spoiler. Por lejos, prefiere la tensión pura de no saber qué va a pasar. Esa es la razón por la que un partido en vivo, que tiene un final abierto, siempre será más magnético que una película repetida, aunque sea nuestra favorita.
Cada jugada de peligro y ataque prometedor es una inyección de dopamina. No por la recompensa del gol en sí, sino por la posibilidad de que ocurra.
El psicólogo B.F. Skinner demostró este fenómeno con su concepto de «refuerzo de razón variable». Skinner demostró que una recompensa impredecible (como un gol que puede caer en cualquier minuto) genera una conducta mucho más compulsiva que una predecible.
Es el mismo motor psicológico que impulsa un casino online. No sabes cuándo vendrá el premio, y esa duda te obliga a seguir mirando y participando.
En deportes con poco puntaje, como el fútbol, este fenómeno de recompensa neurológica es todavía más potente. No podemos dejar de mirar porque nuestro cerebro está programado para esperar ese premio que podría llegar en el próximo segundo.
La necesidad de pertenecer
¿Por qué un resultado deportivo nos afecta tanto a nivel personal? La respuesta está en la teoría de la identidad social, que explica cómo la autoestima de una persona se fusiona con los logros del grupo al que siente pertenecer.
En otras palabras, si el equipo gana, una parte de nosotros también gana. Y eso nos obliga a encender la TV o abrir una casino app para seguir los torneos deportivos.
En Chile, este fenómeno lo vivimos con una intensidad particular. La Marea Roja es el mejor ejemplo. Cuando juega la selección, el país entero se detiene y la camiseta se convierte en un uniforme que borra diferencias. Cada gol es un triunfo personal que se celebra de Arica a Punta Arenas.
Vimos una versión muy potente de esto durante la final de la Copa América Centenario en 2016. La transmisión por el Canal 13 alcanzó picos de sintonía sobre los 59 puntos de rating.
El second screening
Se acabó la era de sentarse frente al televisor para ver un partido y nada más. Ahora, la interacción mediante el smartphone es lo más común.
Ahora, mientras el partido transcurre en la pantalla principal (el televisor), en la segunda (el celular) chequeamos estadísticas al segundo, nos quejamos de las decisiones del árbitro, comentamos la jugada polémica y, por supuesto, hacemos nuestras apuestas en un casino móvil.
A este fenómeno se le conoce como second screening. De acuerdo con un informe de Nielsen sobre hábitos de consumo deportivo, más del 80 % de los aficionados estamos usando un segundo dispositivo mientras seguimos una transmisión en vivo.
Además, el streaming ha ayudado a facilitar el acceso. Ahora, gracias a las transmisiones online, cualquier persona puede seguir torneos o ligas que antes eran invisibles en la televisión abierta chilena.

Un partido ahora es más que un partido
Un partido ya no compite contra otro partido. Hoy la batalla es por la llamada economía de la atención. El verdadero rival de una final de Champions no es la liga local, sino Netflix y TikTok.
Para ganar esta guerra, los organizadores dejaron de vender solo 90 minutos de fútbol. Ahora, venden un ecosistema de entretenimiento completo que ofrece una inmersión total que mantiene al público cautivo mucho antes y después del pitazo final:
- Shows de medio tiempo y espectáculos musicales: los shows de medio tiempo, como el del Super Bowl, se transformaron en eventos culturales por sí mismos, capaces de atraer audiencias que ni siquiera siguen el deporte.
- Ligas virtuales: aquí el hincha deja de ser espectador para convertirse en manager. Los fantasy sports obligan a seguir partidos y jugadores que de otra forma ignorarías.
- Integración de juegos online y predicciones en vivo: las transmisiones ahora incluyen encuestas, trivias y la posibilidad de hacer predicciones instantáneas. Estos elementos de gamificación mantienen al cerebro activo y enganchado.
- Contenido «detrás de escena» en redes sociales: los documentales y las redes de los clubes muestran el lado humano. Esto crea un vínculo que asegura la lealtad mucho más allá del resultado.
Con todos estos elementos, el partido no termina con el pitazo final. El debate sigue en las redes, hay más contenido para consumir y la narrativa sigue hasta el próximo encuentro.
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