
Un siglo de relaciones en Türkiye y Chile: amistad sólida basada en fundamentos históricos
Chile fue el primer país de la región en reconocer a la joven República de Türkiye, y nuestro país, por su parte, abrió su primera representación diplomática en América Latina en Santiago en 1930. Este entendimiento de amistad mutuo ha constituido la base de las relaciones entre ambos países y se ha desarrollado a lo largo del siglo pasado en los ámbitos político, diplomático, cultural y humanitario hasta llegar a la actualidad.
Por Ahmet İhsan Kızıltan, embajador de Türkiye en Santiago.
Las relaciones diplomáticas establecidas entre la República de Türkiye y la República de Chile son la expresión de una amistad sólida, basada en la continuidad histórica, la buena voluntad mutua y los fundamentos jurídicos. Los primeros contactos entre ambos países comenzaron con iniciativas para establecer relaciones consulares.
Las relaciones de nuestro país con la región de América Latina y el Caribe se han profundizado desde la segunda mitad del siglo XIX hasta el final de la Primera Guerra Mundial, gracias a las migraciones que se produjeron desde los territorios otomanos hacia la región. Los inmigrantes que se establecieron en América Latina durante este periodo y que portaban pasaportes otomanos fueron conocidos en la región como «los Turcos». Las relaciones diplomáticas y consulares entre el Imperio Otomano y los países de América Latina adquirieron carácter oficial por primera vez con la firma del Tratado Consular en Madrid en 1913.
Tras la caída del Imperio Otomano, la proclamación de nuestra República en 1923 sentó las bases para el inicio de una nueva era en las relaciones bilaterales. Chile, como primer país latinoamericano en reconocer a la nueva República de Türkiye, ocupó un lugar privilegiado en el desarrollo de las relaciones bilaterales.
Esta voluntad de reconocimiento temprano se consolidó con el Tratado de Amistad firmado en 1926. El Tratado de Amistad fue ratificado por los gobiernos del fundador y primer presidente de la República de Türkiye, Mustafa Kemal Atatürk, y del presidente de Chile, Carlos Ibáñez del Campo. En el primer artículo del mencionado Tratado se establece que entre Türkiye y Chile existirá una «amistad eterna e inquebrantable», al igual que entre sus ciudadanos.
Chile fue el primer país de la región en reconocer a la joven República de Türkiye, y nuestro país, por su parte, abrió su primera representación diplomática en América Latina en Santiago en 1930. Este entendimiento de amistad mutuo ha constituido la base de las relaciones entre ambos países y se ha desarrollado a lo largo del siglo pasado en los ámbitos político, diplomático, cultural y humanitario hasta llegar a la actualidad.
En consonancia con el objetivo de nuestro país de abrirse a América Latina, a partir de la década de 1940 se comenzaron a establecer embajadas en la región. En 1941 se inauguró la misión diplomática de Chile en Ankara. Debido a la distancia geográfica y a las diferentes prioridades en materia de política exterior, las relaciones se mantuvieron amistosas, pero limitadas hasta la década de 1990. Esta situación cambió con la visita oficial del Presidente Süleyman Demirel a Argentina, Brasil y Chile en 1995, que pasó a la historia como la primera visita de un presidente turco a América Latina.
Las relaciones entre nuestro país y Chile se han fortalecido gracias a la confianza mutua y la voluntad de cooperación, y han adquirido mayor profundidad con la apertura de representaciones diplomáticas, visitas de alto nivel, el establecimiento de mecanismos institucionales y la cooperación en plataformas multilaterales. En este contexto, en 1998 se celebró la primera reunión de la Comisión Mixta de Cooperación, que constituye la base jurídica de la Comisión Mixta de Economía entre Türkiye y Chile.
Ese mismo año, en el marco de la apertura de nuestro país hacia América Latina, se elaboró el Plan de Acción para América Latina y el Caribe. Con la actualización de dicho plan, el año 2006 fue declarado, El Año de América Latina y el Caribe en Türkiye. Durante este proceso, se firmaron numerosos acuerdos en los ámbitos político, económico, comercial, militar, cultural y técnico, y se incrementó la representación diplomática y la interacción cultural.
En este contexto, el presidente de Chile, Ricardo Lagos, visitó Türkiye en 2004, y el Presidente Sebastián Piñera lo hizo en 2012.
En tanto, en 2016, el Presidente Recep Tayyip Erdoğan, visitó Chile. Estas visitas han supuesto un importante punto de inflexión en las relaciones bilaterales.
Nuestro país ha emprendido diversas iniciativas con el fin de contribuir a la paz, la estabilidad y el bienestar en la región de América Latina y el Caribe, y ha establecido relaciones institucionales con casi todas las organizaciones regionales. Türkiye se ha convertido en miembro observador de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la Asociación de Estados del Caribe (AEC) y la Alianza del Pacífico, y ha establecido un mecanismo de consulta política con el MERCOSUR. En 2017 se convirtió en miembro de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de las Naciones Unidas, con sede en Chile.
Como elementos importantes de la diplomacia cultural en los países de la región, se han puesto en marcha los Centros Culturales Turcos Yunus Emre, la Fundación Maarif en el ámbito de la educación, las oficinas de la Agencia Turca de Cooperación y Coordinación, las cooperaciones entre universidades y los programas de Becas Türkiye. Cientos de estudiantes de países latinoamericanos se han beneficiado de las Becas Türkiye.
Chile es uno de los principales socios comerciales de Türkiye en América Latina y el primer país latinoamericano con el que hemos firmado un acuerdo de libre comercio. El año pasado se celebraron la II Reunión de la Comisión Mixta de Economía Türkiye-Chile y la II Reunión de Cooperación en materia de Industria de Defensa. Además, en el marco de la cooperación bilateral existente en el ámbito de la Antártida, este año se realizará la décima expedición científica a la Antártida que se lleva a cabo a través de Chile.
En 2025, el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Alberto van Klaveren, fue recibido en Türkiye. Durante dicha visita, el ministro Van Klaveren destacó la importancia de nuestras relaciones al afirmar: «Hoy en día, Türkiye es un socio comercial importante para Chile en Eurasia. Chile, por su parte, es una puerta estratégica para las empresas turcas que desean ingresar al mercado latinoamericano».
El inicio de los vuelos directos de Turkish Airlines a Santiago en 2024 ha creado un puente entre ambos países, acortando las distancias tanto entre continentes como entre culturas. Gracias a ello, los viajes a Estambul y Capadocia, que despiertan un gran interés entre los turistas chilenos, ahora se realizan en mucho menos tiempo. Las populares series de televisión turcas también han sido otro factor que ha acercado a los pueblos turco y chileno.
Se observa que los pueblos turco y chileno comparten importantes similitudes en cuanto a sus cálidas cualidades humanas, su solidaridad, su visión basada en la unidad y la cohesión entre las sociedades y sus enfoques inclusivos. De hecho, la estrecha amistad entre el famoso poeta chileno Pablo Neruda y el reconocido poeta turco Nazım Hikmet es una prueba de esta visión.
Las relaciones entre ambos países también han cobrado visibilidad en sus dimensiones culturales y sociales. La Plaza de Chile en Ankara, la Fuente de la Amistad Turco-Chilena, el busto de Gabriela Mistral, el Colegio Chile; el busto de Atatürk en Chile, el Colegio Mustafa Kemal Atatürk, el Cuerpo de Bomberos de la Amistad Turco-Chilena son símbolos de estos lazos.
La política exterior de nuestro país, basada en el principio de «paz en el país, paz en el mundo», y el enfoque internacional pacífico y cooperativo de Chile han permitido que las relaciones bilaterales avancen sobre una base sólida.
El año 2026 marca un hito significativo, ya que se celebrará el centenario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestros países. Este hito histórico ofrece una oportunidad importante para llevar más allá el potencial de nuestras relaciones, que se nutren de nuestro profundo pasado, en los ámbitos político, económico, comercial, cultural y científico. La experiencia acumulada durante los últimos 100 años de relaciones diplomáticas servirá de inspiración para el siglo XXI y contribuirá a profundizar nuestras relaciones bilaterales con una visión multidimensional.
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