
Asamblea venezolana aprueba en primera lectura una ley de amnistía
El proyecto excluye delitos de lesa humanidad, homicidio intencional, corrupción y narcotráfico. ONG piden publicar el texto completo antes de la segunda discusión.
La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó por unanimidad y en primera lectura una ley de amnistía considerada un paso decisivo hacia la pacificación del país tras la salida de Nicolás Maduro del poder. El proyecto, denominado Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, ahora deberá someterse a una segunda discusión para convertirse en ley.
El presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, explicó que la iniciativa no contempla una lista cerrada de nombres, sino que establece criterios generales aplicables a hechos ocurridos entre 1999 y 2026. Según indicó, el objetivo es evitar exclusiones y permitir que la normativa abarque a todos los posibles beneficiarios que cumplan las condiciones establecidas.
La Constitución venezolana establece que todo proyecto debe ser debatido en dos jornadas distintas. En la primera se analiza la exposición de motivos, sus objetivos, alcance y viabilidad; en la segunda, se discute artículo por artículo antes de su aprobación definitiva.
El texto excluye explícitamente delitos por violaciones graves a los Derechos Humanos, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, homicidio intencional, corrupción y tráfico de drogas. En su exposición de motivos, la ley señala que la amnistía busca promover la justicia y la convivencia democrática, permitiendo la coexistencia desde la diversidad política, siempre bajo el respeto al marco legal.
La ONG Foro Penal, dedicada al seguimiento de la situación de presos políticos, calificó como positivo el inicio del debate, pero exigió que las autoridades publiquen de inmediato el texto completo. Su fundador, Gonzalo Himiob, advirtió que sin participación de la sociedad civil la iniciativa podría quedar limitada en su alcance.
La segunda lectura del proyecto será clave para definir el contenido final de una ley que ha generado altas expectativas tanto en sectores políticos como en organizaciones de derechos humanos.
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