Bruselas se desmarca de la bandera de la UE en Junta de Paz y niega respaldo político

La Comisión Europea afirmó que la exhibición del emblema comunitario en la reunión impulsada por el entorno de Donald Trump fue decisión exclusiva del organizador y recalcó que la participación de la comisaria Dubravka Suica no implica adhesión formal al nuevo organismo.

La Comisión Europea tomó distancia este viernes respecto de la exhibición de la bandera de la Unión Europea durante la sesión inaugural de la denominada Junta de Paz celebrada en Washington, asegurando que su presencia respondió exclusivamente a una decisión logística del organizador del encuentro.

El portavoz comunitario, Guillaume Mercier, explicó que las banderas instaladas en el panel del acto —incluida la enseña europea, ubicada bajo la “P” de “Peace”— fueron dispuestas por los responsables del evento y no constituyen un gesto político de adhesión por parte de Bruselas.

En la misma línea, el Ejecutivo europeo subrayó que la asistencia de la comisaria Dubravka Suica no convierte a la Unión en miembro del nuevo foro ni supone respaldo institucional a su estructura o carta fundacional. Según la Comisión, la participación tuvo como único propósito “garantizar la coordinación y complementariedad” entre la UE y otros esfuerzos internacionales vinculados a la situación en Gaza.

La reunión en la capital estadounidense marcó la primera sesión formal de la Junta de Paz promovida por el entorno del presidente Donald Trump, una iniciativa que ha despertado reservas dentro del bloque europeo. Tanto la Comisión como varios Estados miembro han expresado dudas sobre el encaje jurídico del nuevo mecanismo, su modelo de gobernanza y su compatibilidad con la Carta de Naciones Unidas.

En particular, preocupa en Bruselas la eventual aspiración de la Junta a desempeñar un rol permanente de mediación internacional, una función que tradicionalmente corresponde a Naciones Unidas.

La presencia de Suica —quien asistió como integrante del Colegio de Comisarios y no en representación formal de los Estados miembro— generó cuestionamientos políticos, dado que este tipo de instancias en materia de política exterior suele requerir consenso previo en el Consejo.

Desde la Comisión defendieron la decisión señalando que la invitación fue dirigida a la presidenta Ursula von der Leyen y que aceptar convocatorias de esta naturaleza forma parte de la práctica diplomática habitual. Asimismo, aseguraron que los Estados miembro fueron informados con antelación en el marco del Comité de Representantes Permanentes.

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El Periodista