
Cable submarino que gatilló sanciones de EEUU habría sido impulsado desde Subtel sin respaldo del ministro Muñoz
La iniciativa estuvo encabezada por el subsecretario Araya y por su jefe de gabinete, con respaldo político del Presidente Boric. Sin embargo, generó reparos en Cancillería y en el ministerio de Transportes por sus implicancias geopolíticas.
El proyecto para construir un cable submarino de fibra óptica entre Chile y China —conocido como Chile–China Express— quedó en el centro de la controversia al derivar en el retiro de visas a tres funcionarios del Gobierno de Gabriel Boric por parte de Estados Unidos. La iniciativa habría gestado durante los últimos meses bajo un manejo reservado al interior del Ejecutivo y con un fuerte impulso desde la Subsecretaría de Telecomunicaciones, pese a las resistencias que generó en otras áreas del gobierno.
Según informó Ex-Ante, el diseño y avance inicial de la iniciativa estuvo encabezado por el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, junto a su jefe de gabinete, Guillermo Petersen, quienes aceleraron conversaciones y trámites con empresarios chinos para viabilizar el tendido del cable.
El tema escaló políticamente luego de que Estados Unidos anunciara sanciones contra funcionarios chilenos —incluido el actual ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz— vinculados al proyecto, en medio de advertencias de Washington sobre los riesgos estratégicos de permitir que infraestructura crítica de datos quedara asociada a empresas chinas. Ese episodio puso bajo escrutinio una iniciativa que hasta entonces se había desarrollado con escasa visibilidad pública.
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Pese a la magnitud estratégica del proyecto, su desarrollo se mantuvo en bajo perfil, sin difusión pública de detalles técnicos ni políticos.
Respaldo político desde La Moneda
De acuerdo con el mencionado medio, la iniciativa contaba con el respaldo directo del presidente Gabriel Boric y de su asesor en materias internacionales del Segundo Piso de La Moneda, Carlos Figueroa.
El apoyo presidencial se habría dado en un contexto de crecientes tensiones con Washington y de una agenda internacional en la que Boric ha sido crítico del presidente estadounidense Donald Trump.
Reparos en Cancillería y Transportes
El respaldo político desde La Moneda contrastó con la falta de entusiasmo que el proyecto despertó en otros sectores clave del Ejecutivo. Ni el canciller Alberto van Klaveren ni el ministro Muñoz veían con buenos ojos la iniciativa, principalmente por sus implicancias geopolíticas en medio de la disputa estratégica entre Estados Unidos y China.
Esa distancia quedó en evidencia tras la polémica por las sanciones anunciadas por Washington, cuando Van Klaveren subrayó públicamente que el proyecto con China se encontraba en una etapa “sumamente inicial” y que “no ha sido aprobado”, marcando una clara diferencia con el cable submarino a Australia suscrito con Google, conocido como Cable Humboldt, el cual fue impulsado inicialmente durante el gobierno de Sebastián Piñera y firmado por Boric en 2024.
Pausa interna
Según el propio Ex-Ante, el proyecto Chile–China Express se frenó durante las últimas semanas, luego de que el gobierno solicitara a la Subtel poner en pausa la tramitación, en medio de gestiones diplomáticas de Estados Unidos para expresar su preocupación por los riesgos asociados a la infraestructura crítica.
El cable submarino entre Chile y China —advertían autoridades estadounidenses— podría alterar equilibrios estratégicos en el flujo global de datos, considerando que más del 95% del tráfico mundial circula por este tipo de infraestructura y que un enlace directo Asia–Sudamérica reduciría la dependencia de rutas bajo influencia norteamericana.
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