
Científicos sitúan origen común de toda la vida en la Tierra hace 4.000 millones de años
Un estudio en Cell Genomics identifica rastros genéticos anteriores al “último ancestro común universal” y abre una nueva vía para reconstruir las primeras etapas de la vida.
Toda la vida que existe hoy en la Tierra comparte un ancestro común que vivió hace aproximadamente 4.000 millones de años, según una investigación dirigida por científicos del Oberlin College en Estados Unidos. Este organismo, conocido como el “último ancestro común universal”, representa el punto más remoto que la biología evolutiva puede estudiar con herramientas modernas.
El trabajo, publicado en la revista científica Cell Genomics, fue liderado por Aaron Goldman, junto a Greg Fournier del MIT y Betül Kaçar de la Universidad de Wisconsin-Madison. La investigación sostiene que, aunque ese ancestro es el organismo más antiguo que puede analizarse directamente, parte de su material genético es incluso anterior y contiene huellas de etapas evolutivas más primitivas.
Estudios previos ya habían demostrado que rasgos fundamentales de los seres vivos actuales —como la membrana celular y el genoma basado en ADN— ya existían en tiempos de ese ancestro común. Por ello, comprender cómo surgieron estas características exige retroceder más allá de ese punto en la historia biológica.
El nuevo estudio propone un método para hacerlo mediante el análisis de los llamados “parálogos universales”, familias de genes que poseen múltiples copias en prácticamente todos los organismos actuales. Estas duplicaciones genéticas habrían ocurrido antes del último ancestro común universal y fueron heredadas por sus descendientes durante miles de millones de años.
Los investigadores explican que un parálogo es una familia de genes que se origina por duplicaciones sucesivas de un gen ancestral. Con el paso del tiempo, cada copia adquiere funciones propias. Un ejemplo moderno son los genes de la hemoglobina humana, que derivan de un gen primitivo que existía como copia única hace unos 800 millones de años.
En el caso de los parálogos universales, su presencia casi total en la vida actual indica que su origen es anterior al ancestro común. Por eso, los científicos los consideran una fuente clave —aunque poco explorada— para entender las fases más tempranas de la evolución biológica.
El análisis revela que todos los parálogos universales conocidos están relacionados con dos funciones esenciales: la producción de proteínas y el transporte de moléculas a través de membranas celulares. Esto sugiere que esas capacidades estuvieron entre las primeras innovaciones de la vida.
El equipo también logró reconstruir experimentalmente una proteína ancestral vinculada a la inserción de enzimas en membranas celulares primitivas. Los resultados muestran que incluso su versión más simple era funcional, capaz de unirse a membranas y colaborar con la maquinaria de síntesis proteica, lo que habría sido crucial para la organización de las primeras células.
Los autores sostienen que el avance de herramientas computacionales, incluida la inteligencia artificial aplicada a la biología evolutiva, permitirá descubrir nuevas familias de parálogos universales y reconstruir con mayor precisión proteínas ancestrales. El objetivo final es elaborar un mapa cada vez más detallado de la evolución previa al ancestro común universal y acercarse a responder cómo surgió la vida tal como se conoce hoy.
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