
Columna crítica acusa que Jeff Bezos “desmantela en silencio” al Washington Post
El analista Mauricio Cabrera sostiene que los despidos masivos y el giro estratégico del medio contradicen la promesa de defender la democracia y debilitan su rol histórico en el periodismo estadounidense.
Una dura crítica al rumbo del Washington Post encendió el debate sobre el futuro del periodismo en Estados Unidos, luego de que el analista Mauricio Cabrera publicara una columna en la que acusa a Jeff Bezos de estar “desmantelando en silencio” el histórico diario.
En su texto, Cabrera recuerda el lema adoptado por el medio en 2017 —“La democracia muere en la oscuridad”— para subrayar lo que considera una ironía histórica. Según escribe el autor, “el mensaje regresa como búmeran”, ya que hoy el propio Post estaría quedando atrapado en la oscuridad de sus decisiones internas.
Cabrera afirma que el diario recortó cerca de un tercio de su plantilla en una sola ola de despidos. Detalla que “se ha ido, entero, el equipo de deportes integrado por 45 personas”, que la sección de libros fue cerrada, que la producción del podcast Post Reports quedó suspendida y que “todos los fotógrafos del diario han sido despedidos”. También sostiene que el equipo tecnológico fue reducido en un 75%.
Para el analista, la gravedad no radica solo en los recortes —comunes en la industria— sino en la forma en que se ejecutaron. “Los recortes no son particulares del Washington Post. Pero sí la violencia y la indiferencia con que han ocurrido”, escribe Cabrera, quien remarca la contradicción entre estos despidos y la fortuna personal de Bezos.
En uno de los pasajes más citados de la columna, el autor señala: “Duele la ironía de pensar en Jeff Bezos respaldando recortes masivos cuando se trata del periodismo que él mismo aseguró que ayudaría a rescatar e invirtiendo, al mismo tiempo, 75 millones de dólares en el documental de Melania Trump”. Cabrera interpreta este contraste como un símbolo de prioridades desplazadas desde el periodismo hacia el entretenimiento.
El texto también cuestiona el liderazgo interno del medio. Cabrera afirma que, según reportes de prensa estadounidense, el director ejecutivo Will Lewis no dio explicaciones públicas a la redacción tras los despidos. “Si la democracia muere en la oscuridad, el Washington Post muere en el silencio”, concluye el autor en una de las frases centrales del artículo.
Más allá de la crítica moral, Cabrera introduce un análisis estructural sobre el modelo de negocio. Reconoce que el Washington Post enfrenta un problema real: “no podía seguir aspirando a ser todo para todos”. Sin embargo, sostiene que la solución aplicada es errónea. Según él, la eliminación de deportes, tecnología y cobertura cultural debilita la capacidad del medio de generar hábitos de lectura y suscripciones.
El autor compara la estrategia del Post con la del New York Times, al que describe como un ejemplo de expansión inteligente. Cabrera argumenta que el éxito del Times se basa en construir primero un producto periodístico sólido y luego apropiarse de nichos como juegos, deportes y estilo de vida. En contraste, acusa que el Washington Post estaría renunciando precisamente a las áreas que sostienen la recurrencia del público.
“¿En verdad se puede ser esencial en la vida de las personas si no cubres sus pasiones en deportes y entretenimiento?”, pregunta Cabrera en la columna. También cuestiona la decisión de reducir la cobertura internacional en un momento de conversación globalizada.
Para el analista, el resultado es un medio que pierde identidad y competitividad frente a rivales especializados como Politico, Bloomberg o Semafor. Según su diagnóstico, el Post queda atrapado entre la política local y el poder corporativo sin una ventaja clara en ninguno.
La columna de Cabrera ha sido interpretada como una advertencia sobre el estado del periodismo tradicional en la era de las plataformas digitales y la concentración de poder empresarial. Su conclusión es contundente: el Washington Post, símbolo histórico de fiscalización democrática, estaría debilitándose no por censura externa, sino por decisiones internas.
Como resume el propio autor: “el Washington Post muere en el silencio de sus líderes”.
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