Cuba reitera disposición a dialogar con EEUU pero exige respeto sin presiones

El presidente cubano Miguel Díaz-Canel dijo que La Habana está abierta al diálogo con Estados Unidos, pero condicionó cualquier conversación a que no haya “presiones ni precondiciones”, en medio de un profundo deterioro económico que el Gobierno cubano atribuye al embargo estadounidense.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que el Gobierno está dispuesto a entablar un diálogo con Estados Unidos siempre que se realice en un marco de respeto mutuo, sin presiones ni condiciones previas que vulneren la soberanía de la isla. Díaz-Canel hizo estas declaraciones en una conferencia de prensa realizada en La Habana, donde destacó que “bajo presiones no se puede dialogar” y que las relaciones deben basarse en la igualdad y el respeto a la autodeterminación nacional.

El mandatario cubano subrayó que los ciudadanos de su país “no odian al pueblo estadounidense” y reconocen valores de los ciudadanos de ese país, pero insistió en que la historia de tensiones bilaterales y las políticas de Washington han limitado los espacios de encuentro entre ambos pueblos.

Díaz-Canel criticó con dureza la política de embargo —que Cuba denomina “bloqueo”— y aseguró que ha privado a ambos países de cooperación en áreas como ciencia, deporte y cultura. Según informes del gobierno cubano, el impacto económico de las sanciones estadounidenses contra la isla ascendió a más de 5.000 millones de dólares en los últimos doce meses. Estas cifras reflejan los daños materiales provocados por restricciones comerciales, financieras y arancelarias impuestas por Washington.

El embargo estadounidense lleva décadas vigente y, según cálculos oficiales de Cuba, los daños acumulados a precios corrientes desde su inicio superan los 164.000 millones de dólares.

El contexto de las declaraciones de Díaz-Canel coincide con un recrudecimiento de las tensiones tras la imposición por parte de Estados Unidos de medidas que incluyen la declaración de una emergencia nacional por parte del presidente estadounidense y la posibilidad de aplicar aranceles adicionales a los países que suministren petróleo a Cuba. Estas medidas han exacerbado la escasez de combustibles y otros recursos básicos en la isla.

A pesar de ello, La Habana insiste en que su disposición al diálogo no está condicionada a concesiones políticas y rechaza cualquier intento de doblar su postura mediante presión externa.

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El Periodista