
Déficit fiscal de 2025 llega a 3,6% del PIB y deja a Kast peor herencia sin crisis en décadas
Aunque la autoridad destacó que la deuda pública se estabilizó por primera vez en casi 20 años, el desvío respecto de la meta fiscal y la persistencia de un déficit elevado abren un complejo escenario para el ajuste de mediano plazo.
En medio de la discusión por el estado de las finanzas públicas que deja la actual administración, el último Informe de Finanzas Públicas (IFP) confirmó un deterioro mayor al previsto en el balance fiscal de 2025, año de cierre del gobierno de Gabriel Boric y antesala del inicio del mandato de José Antonio Kast.
De acuerdo con el documento elaborado por la Dirección de Presupuestos (Dipres), el déficit fiscal estructural alcanzó un 3,55% del Producto Interno Bruto, cifra que no solo supera por más de dos puntos la meta de 1,1% fijada en la Ley de Presupuestos, sino que también se ubica por encima de lo proyectado en informes previos. Con ello, el Ejecutivo incumple por tercer año consecutivo la regla fiscal autoimpuesta.
Desde el Ministerio de Hacienda explicaron que la magnitud del desvío responde, en gran parte, a factores asociados a los ingresos. “La diferencia con lo proyectado en el IFP anterior se explica principalmente por los mayores ajustes cíclicos de los ingresos de cobre y por la concreción de la recaudación tributaria no minera más baja en una década, excluyendo la pandemia”, señaló la cartera en su comunicado oficial.
Deuda se estabiliza
Uno de los puntos destacados por la autoridad fue el freno en el crecimiento de la deuda pública. El cierre fiscal preliminar de 2025 mostró que la deuda bruta del Gobierno Central se mantuvo en 41,7% del PIB, nivel similar al de 2024 y menor al 42,4% esperado.
La directora de Presupuestos, Javiera Martínez, subrayó que este resultado tiene efectos concretos: “Alcanzar este nivel de solvencia le significa al Estado de Chile un ahorro cercano a US$1.000 millones anuales en pago de intereses (…) recursos que hoy quedan disponibles para atender las necesidades sociales del país”.
Sin embargo, el informe también evidenció que el equilibrio entre ingresos y gastos sigue tensionado. En 2025, los ingresos del Gobierno Central crecieron un 3,5% real anual, hasta los $72,6 billones, mientras que el gasto aumentó en la misma proporción, alcanzando los $82,1 billones.
Alertas hacia 2026 y mediano plazo
Para los expertos, el problema no se limita al cierre de 2025. El exdirector de Presupuestos Matías Acevedo advirtió que el nivel del déficit marca un precedente preocupante: “Esto es la mayor desviación desde que existe la regla de balance estructural sin que haya mediado una crisis. Y, por supuesto, se arrastra hacia 2026”.
Según el propio IFP, para este año el déficit estructural se reduciría a 2,7% del PIB, aún lejos de la meta original. En paralelo, la Dipres ajustó a la baja las proyecciones fiscales de mediano plazo, descartando un retorno al equilibrio estructural hacia 2030 y proyectando, en cambio, un saldo negativo cercano al 1,1%.
Desde el Gobierno reconocieron la complejidad del escenario, aunque defendieron el enfoque adoptado. “La evaluación de la política fiscal no se reduce únicamente a este indicador (…) es una carrera de posta”, sostiene el informe.
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