
EEUU advierte que un tratado nuclear sin China dejaría a Occidente “menos seguro”
Washington se abre a negociar un nuevo acuerdo tras la expiración del Nuevo START, pero exige incluir a Pekín y acusa una rápida expansión de su arsenal atómico.
Estados Unidos afirmó que un futuro tratado de control de armas nucleares que no incluya a China dejaría a Washington y a sus aliados “menos seguros”, en medio del debate internacional tras la expiración del acuerdo Nuevo START que limitaba los arsenales nucleares de EEUU y Rusia.
El secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo que el fin del tratado marca el inicio de “una nueva era” que exige un enfoque distinto al de los acuerdos bilaterales de la Guerra Fría. A su juicio, el control nuclear ya no puede circunscribirse solo a Washington y Moscú, sino que debe reflejar el ascenso de China como potencia estratégica.
Rubio advirtió que Estados Unidos podría enfrentarse pronto “no a uno, sino a dos pares nucleares: Rusia y China”, y señaló que un pacto que ignore el desarrollo militar chino sería insuficiente para garantizar la seguridad occidental.
Según la posición oficial estadounidense, la expansión nuclear de Pekín ha sido “rápida y opaca”. Washington asegura que China ha triplicado su arsenal desde 2020, superando las 600 armas nucleares, y proyecta que podría rebasar las 1.000 ojivas hacia 2030, cifras que —afirman— vuelven obsoletos los marcos tradicionales de control armamentista.
El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que cualquier negociación futura deberá incluir a otros actores, especialmente China, y que EEUU no aceptará términos que perjudiquen sus intereses estratégicos ni ignoren eventuales incumplimientos previos. “Siempre negociaremos desde una posición de fuerza”, remarcó.
Rubio también sostuvo que Rusia y China no deberían esperar que Washington permanezca pasivo mientras ambos amplían sus capacidades nucleares. En ese sentido, reafirmó que Estados Unidos mantendrá una disuasión “sólida, creíble y modernizada”, en línea con los planteamientos presentados ante la Conferencia de Desarme que se celebra en Ginebra.
Pese al endurecimiento del tono, el secretario de Estado aseguró que la política estadounidense combina la disuasión con la búsqueda de vías diplomáticas para reducir los arsenales nucleares, en sintonía con el objetivo declarado por el presidente Donald Trump de avanzar hacia un mundo con menos armas atómicas.
El mandatario ha defendido la necesidad de negociar un tratado “nuevo, mejorado y modernizado” que pueda reemplazar al Nuevo START y perdurar en el tiempo. Trump ha calificado el acuerdo anterior como mal negociado y gravemente vulnerado, y ha pedido a sus expertos nucleares trabajar en un marco que se adapte al equilibrio estratégico del siglo XXI.
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