
EEUU califica de “injusta y trágica” condena a Jimmy Lai y exige liberación humanitaria
Washington acusa a Pekín de silenciar a la oposición en Hong Kong tras la sentencia de 20 años contra el empresario de medios, mientras la ONU, la Unión Europea y Reino Unido cuestionan el fallo.
Estados Unidos calificó como un desenlace “injusto y trágico” la condena a 20 años de prisión dictada en Hong Kong contra el empresario de medios Jimmy Lai, y pidió su liberación por razones humanitarias, acusando directamente a China de perseguir a voces opositoras en el enclave.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que la decisión del Tribunal Superior de Hong Kong refleja que Pekín está dispuesto a “llegar a extremos extraordinarios” para silenciar a quienes defienden libertades fundamentales. A juicio de Washington, el caso además ignora compromisos internacionales asumidos en la declaración conjunta con Reino Unido de 1984, que fijó el estatus especial del territorio.
Rubio sostuvo que, tras un proceso judicial que se prolongó durante dos años y más de cinco años en prisión preventiva, Lai y su familia “ya han sufrido lo suficiente”. En ese contexto, Estados Unidos instó a las autoridades a conceder su libertad por motivos humanitarios.
La sentencia también provocó críticas desde la comunidad internacional. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió anular el fallo al considerar que criminaliza la libertad de expresión y resulta incompatible con el derecho internacional.
La Unión Europea condenó la decisión judicial, señalando que la acusación tiene motivaciones políticas y daña la reputación internacional de Hong Kong. Reino Unido, antigua potencia colonial del territorio, coincidió en que el caso está politizado y advirtió que, dada la edad de Lai —78 años—, la pena equivale en la práctica a una cadena perpetua.
El magnate fue declarado culpable por conspiración para coludir con fuerzas extranjeras y por la publicación de contenidos considerados sediciosos, cargos que podían haber derivado en una condena aún mayor. Su caso se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de la tensión entre las autoridades chinas y el movimiento prodemocrático hongkonés.
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