“En los cafés ya se nota el cambio”: Oceana valora inicio pleno de la Ley de Plásticos de un Solo Uso

La subdirectora ejecutiva de Oceana en Chile, Tania Rheinen, explicó en El Periodista TV por qué el tramo final de la Ley 21.368 marca un hito contra la contaminación marina, cómo se fiscalizará y qué nuevas prioridades ambientales vienen para el país.

Entró hoy en vigencia el último tramo de la Ley 21.368, conocida como Ley de Plásticos de un Solo Uso. La norma obliga a locales de expendio de alimentos —como restaurantes, cafeterías, bares y fuentes de soda— a entregar solo artículos reutilizables o desechables distintos al plástico para el consumo dentro de sus establecimientos, además de reforzar medidas vinculadas a botellas retornables.

En conversación con El Periodista TV, la subdirectora ejecutiva de Oceana en Chile, Tania Rheinen, sostuvo que la implementación completa de la ley llega tras años de trabajo técnico y político, y que su relevancia es concreta: apunta a reducir la basura plástica que termina en playas, ríos y finalmente en el océano.

“Esto es algo que venimos trabajando hace hartos años. Como organización de conservación marina, nos preocupaba la contaminación, pero necesitábamos cifras claras: de dónde venía y qué plásticos estaban generando mayor impacto”, explicó. Según relató, los análisis y levantamientos de datos mostraron que una parte importante de los residuos plásticos encontrados en limpiezas de playas correspondía a plásticos desechables ligados al expendio de alimentos.

“Paradoja” resuelta: volver a lo reutilizable

Rheinen subrayó que la ley no busca “demonizar” el plástico, sino eliminar el plástico desechable: el que se usa una vez y se desecha de inmediato. “Hace 15 o 20 años era normal que te sirvieran en loza o en artículos reutilizables. Lo que apuntamos es al plástico que tú usas una sola vez y lo tiras”, señaló.

En esa línea, enumeró elementos cotidianos que se hicieron habituales en el consumo: bombillas, cubiertos, platos, vasos y contenedores pequeños para salsas y aderezos. A su juicio, reemplazar esos artículos por alternativas reutilizables o por materiales no plásticos es una medida de alto impacto ambiental y, además, con efectos potenciales en salud, considerando la preocupación creciente por microplásticos.

Retornables: oferta mínima en supermercados

La ley también incluye disposiciones para fortalecer la retornabilidad de botellas, un punto que Oceana considera clave. “Chile había sido un país vanguardista en botellas retornables, teníamos cultura e infraestructura. Pero con el tiempo se cambió la lógica del consumo”, explicó.

Según Rheinen, uno de los motivos del retroceso fue la falta de variedad: “Las personas iban a buscar retornables y no encontraban la oferta que sí tenían las desechables. Por eso se incluyó la obligación de que al menos haya un 30% de oferta retornable en supermercados”. Agregó que esta exigencia también se extiende a locales más pequeños, aunque el mayor volumen se concentra en grandes cadenas.

Fiscalización: el rol de las municipalidades

Consultada por el cumplimiento, Rheinen afirmó que la ley se diseñó para incentivar la fiscalización a nivel local. “La fiscalización es a través de las municipalidades porque las multas van hacia ellas. Eso se pensó también como un incentivo”, indicó, aunque reconoció que los municipios tienen múltiples prioridades y que será clave reforzar la difusión y la información a consumidores y locatarios.

Sobre las sanciones, detalló que se aplican en UTM, dependiendo del tipo de infracción y su reiteración. “No son multas enormes, pero pueden llegar a más de 3 UTM en algunos casos”, advirtió.

Y agregó un ejemplo que, según ella, refleja el cambio cultural que busca la norma: “Hoy pasé por una cadena de cafés grande donde normalmente sirven para consumo interno en vasos desechables. Pedí mi café en un tazón y me di cuenta de que todos estaban con tazas. Pregunté por qué y me dijeron: ‘Porque hoy comenzó a regir la ley’. Eso es un paso gigantesco”.

Lobby, postergaciones y el valor “ejemplo” de Chile

Rheinen recordó que la entrada en vigencia completa se había retrasado respecto del cronograma original. “Hubo un lobby fuerte con intención de frenar el avance y hacer cambios”, afirmó, aludiendo al debate legislativo que terminó aplazando el tramo final.

Sin embargo, sostuvo que el proceso incluyó una implementación gradual para dar tiempo a la adaptación del comercio: primero se eliminaron artículos de mayor impacto, luego elementos más pequeños, y finalmente se consolidaron obligaciones como la oferta retornable.

Para Oceana, el hito tiene además un componente internacional: “Lo que hicimos en Chile es algo que se intentó en la Unión Europea y el lobby de grandes cadenas fue tan fuerte que les fue imposible avanzar. Acá demostramos que es posible”, dijo.

Lo que viene: pesca, Dominga y seguridad en el mar

Hacia el final de la entrevista, Rheinen planteó que, superada esta etapa legislativa, el foco ambiental no se agota. Señaló tres prioridades para Oceana en los próximos años: pesquerías, protección de hábitat costero y seguridad de la zona económica exclusiva.

“Hay un problema de pesca ilegal importante, sobreexplotación pesquera, y también desafíos en la trazabilidad de la pesca artesanal”, afirmó. Como ejemplo, advirtió por la situación de la merluza común, que calificó como una pesquería emblemática en retroceso.

Respecto del borde costero, reiteró la preocupación por el Archipiélago de Humboldt y el proyecto minero-portuario Dominga, tema que describió como “una lucha dura y difícil” y “cruzada por conflictos de interés”.

Finalmente, mencionó la presencia de flotas internacionales en el límite marítimo chileno y la necesidad de resguardar la soberanía y la conservación. “Cuando hablamos de proteger el océano no es solo por naturaleza: también es alimento, trabajo y proteína. Es proteger los océanos para alimentar al mundo”, concluyó.

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El Periodista