
Estudio internacional vincula cambio climático con incendios en Chile y advierte que eventos extremos serán cada vez más frecuentes
La investigación de World Weather Attributio concluye que el calentamiento global hizo hasta tres veces más probables las condiciones que desencadenaron los incendios de enero, que dejaron 23 muertos y más de mil viviendas destruidas en el centro-sur del país.
Un nuevo estudio científico concluyó que el cambio climático provocado por la actividad humana jugó un rol clave en los devastadores incendios forestales que afectaron a Chile en enero, aumentando drásticamente la probabilidad de que se generaran las condiciones extremas que facilitaron su propagación.
La investigación fue elaborada por la iniciativa internacional World Weather Attribution (WWA), que analiza fenómenos climáticos extremos poco después de que ocurren. El informe sostiene que el clima cálido, seco y con fuertes vientos que alimentó los incendios en el centro y sur de Chile se volvió alrededor de un 200% más probable debido a las emisiones de gases de efecto invernadero.
En términos simples: las condiciones de riesgo extremo que antes eran excepcionales hoy son mucho más frecuentes por efecto del calentamiento global.
Impacto directo en Chile
Los incendios que arrasaron las regiones del Biobío y Ñuble a mediados de enero dejaron 23 personas fallecidas, destruyeron más de 1.000 viviendas y obligaron a evacuar a decenas de miles de habitantes. Según las autoridades, los focos se originaron por acción humana, ya sea intencional o por negligencia.
El estudio explica que las altas temperaturas combinadas con una sequía prolongada generaron una vegetación extremadamente seca, convirtiendo amplias zonas en combustible disponible para incendios de rápida expansión.
Los investigadores estiman que las precipitaciones entre noviembre y enero fueron un 25% menores en Chile de lo que habrían sido en un escenario sin calentamiento global. A esto se sumaron temperaturas superiores al promedio histórico.
“Podemos afirmar con certeza que el principal factor de este aumento del riesgo de incendios es el calentamiento antropogénico”, señaló Clair Barnes, investigadora de WWA, durante la presentación del informe. “Estas tendencias continuarán mientras sigamos quemando combustibles fósiles”.
Un territorio más inflamable
El estudio también apunta a factores estructurales que agravan la crisis en Chile. Entre ellos, la expansión de plantaciones forestales de especies altamente inflamables, como pinos y eucaliptos, que reemplazaron ecosistemas nativos más resistentes al fuego.
Los científicos advierten que la combinación de monocultivos forestales, sequías más intensas y olas de calor prolongadas está transformando grandes áreas en verdaderos polvorines.
“Las temperaturas altas y la falta de lluvia sometieron a la vegetación a un estrés extremo y dejaron la humedad del suelo en niveles muy bajos”, explicó el investigador Juan Antonio Rivera, uno de los autores del estudio. “Una vez iniciados los incendios, había suficiente combustible acumulado para que se extendieran y se mantuvieran en el tiempo”.
Respuesta del Estado
Chile ha incrementado en 110% su presupuesto para el combate de incendios forestales en los últimos cuatro años, fortaleciendo la predicción de riesgos e incorporando equipamiento y brigadas especializadas.
Sin embargo, el informe advierte que el desafío supera la capacidad de respuesta inmediata y requiere políticas de adaptación climática de largo plazo, ordenamiento territorial y cambios en el modelo forestal.
El estudio —aunque aún no ha sido revisado por pares— utiliza metodologías aceptadas por la comunidad científica y forma parte de un campo emergente conocido como atribución climática, que busca medir cuánto influye el cambio climático en desastres concretos.
La conclusión es clara: si las emisiones globales continúan aumentando, Chile enfrentará incendios más frecuentes, intensos y difíciles de controlar.
Los investigadores advierten que lo ocurrido en enero no fue una anomalía aislada, sino una señal de lo que podría convertirse en la nueva normalidad climática del país.
Un territorio más inflamable
Respuesta del Estado
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