
Eurocámara respalda euro digital y avala pagos online y offline
El Parlamento Europeo dio una señal política a favor del modelo del BCE, que prevé una moneda digital complementaria al efectivo y con pruebas piloto desde 2027.
El Parlamento Europeo respaldó el desarrollo de un euro digital que pueda utilizarse tanto con conexión a Internet como sin ella, al aprobar el informe anual del Banco Central Europeo (BCE), en una votación que marca un primer apoyo político al modelo impulsado por la autoridad monetaria.
La resolución fue aprobada con 443 votos a favor, 71 en contra y 117 abstenciones, e incorpora enmiendas que avalan que la futura moneda digital tenga doble modalidad —online y offline—, en línea con la propuesta presentada por la Comisión Europea en 2023 y con el enfoque técnico en el que trabaja actualmente el BCE.
El resultado se distancia del planteamiento inicial del borrador elaborado en la comisión de Asuntos Económicos del Parlamento, que proponía priorizar una versión offline y supeditar la modalidad en línea a que el mercado privado ofreciera una solución europea soberana en materia de pagos.
Aunque la votación no sustituye el procedimiento legislativo formal —que deberá resolverse con un acuerdo entre el Parlamento y el Consejo—, el respaldo ofrece una señal del equilibrio político de cara al debate previsto para la primavera europea sobre el reglamento que establecerá el marco jurídico del euro digital.
El Consejo de Gobierno del BCE decidió avanzar a la siguiente fase del proyecto tras concluir el periodo preparatorio iniciado en noviembre de 2023. Sin embargo, reiteró que la decisión final sobre su emisión dependerá de la aprobación de la legislación correspondiente, lo que podría concretarse antes de fin de año.
Si los colegisladores alcanzan un acuerdo durante 2026, el BCE prevé realizar pruebas piloto a partir de mediados de 2027, con el objetivo de que el Eurosistema esté preparado para una eventual primera emisión en 2029.
Complemento del efectivo
El BCE ha insistido en que el euro digital no sustituirá al efectivo, sino que lo complementará, preservando la libertad de elección de los ciudadanos y su privacidad. La institución sostiene que la iniciativa reforzará la soberanía monetaria europea al reducir la dependencia de proveedores de pagos no europeos en un contexto de creciente digitalización.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, señaló ante el pleno de la Eurocámara que el efectivo seguirá siendo dinero de curso legal, pero advirtió que en un mundo cada vez más digital es necesario contar con alternativas seguras y europeas.
Lagarde subrayó que el euro digital se apoyará en una infraestructura plenamente europea y que, por diseño, el banco central no tendrá acceso a los datos personales de los usuarios, garantizando un alto nivel de privacidad y permitiendo pagos con un grado de confidencialidad similar al del efectivo.
La titular del BCE añadió que la nueva herramienta podría reducir costos para los comercios, especialmente para pequeñas empresas, y facilitar que proveedores europeos de servicios de pago operen en toda la zona euro, fortaleciendo la integración del mercado financiero regional.
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