Julio Rojas, escritor y guionista (Caso 63): “Estamos en un borde civilizatorio”

El creador de Caso 63 presentó su nueva novela El problema del fin del mundo en “Esta Boca es Mía” y reflexionó sobre inteligencia artificial, singularidad tecnológica y el temor contemporáneo al colapso.

En un nuevo capítulo de “Esta Boca es Mía”, conducido por Montserrat Martorell en El Periodista TV, el guionista y escritor chileno Julio Rojas abordó los temas que cruzan su obra reciente: el avance acelerado de la tecnología, la fragilidad del orden global y la pregunta incómoda sobre si estamos preparados —o no— para el fin de una era.

Rojas, reconocido internacionalmente por la audioserie Caso 63, reveló que el fenómeno superó los 200 millones de reproducciones en el mundo y que su éxito lo tomó por sorpresa. “No sabía que le estaba yendo tan bien. Estábamos en plena pandemia y fue todo muy silencioso al comienzo”, comentó.

“La ciencia ficción es una forma de realismo”

El autor sostuvo que, tras la pandemia, la ciencia ficción dejó de ser un género marginal para convertirse en una herramienta de interpretación del presente. “La ciencia ficción irrumpió en la realidad. Hoy comprenderla es una forma de realismo”, afirmó.

En esa línea, explicó que su nueva novela, El problema del fin del mundo (Random House), nació de una inquietud concreta: la proliferación de “búnkeres” construidos por millonarios tecnológicos ante eventuales colapsos globales. “Me pregunté si eso es un acto de fe o un acto de cobardía. ¿Cerrar la puerta por fuera de la civilización y esconderse?”, planteó.

El libro, estructurado en tres relatos interconectados, aborda la posibilidad de una catástrofe global desde distintas miradas: una pareja en Madrid enfrentada a una revelación devastadora, una epidemióloga chilena en África luchando contra un virus letal y un escritor que sigue la pista de una analista de datos que se refugia en la Patagonia.

“Estamos en un momento histórico complejo, con muchos platillos girando al mismo tiempo. Hay una sensación real de incerteza geopolítica, tecnológica y democrática”, señaló.

Inteligencia artificial y singularidad

Uno de los ejes centrales de la conversación fue el avance de la inteligencia artificial. Rojas advirtió que el debate ya no es teórico. “Estamos a pocos años de lo que se llama singularidad tecnológica. No sabemos qué puede pasar cuando una inteligencia supere ampliamente la nuestra”, sostuvo.

Aunque reconoció que la tecnología en sí misma “no tiene moral”, subrayó que sí la tienen —o deberían tenerla— quienes la desarrollan y controlan. “Mientras más pesimistas seamos ahora respecto a ciertos riesgos, mejor preparados estaremos para evitar sorpresas ingenuas después”, agregó.

También abordó la posibilidad de que las máquinas desarrollen conciencia o, al menos, la simulen de forma indistinguible. “Aunque no tengan conciencia, pueden fingirla. Y la consecuencia emocional para nosotros podría ser la misma”, explicó.

Volver a la tribu

Más allá del vértigo tecnológico, Rojas destacó que en tiempos de incertidumbre emerge una necesidad básica: volver al vínculo humano. “Cuando las tensiones son demasiadas, uno vuelve a la tribu. El fin del mundo, si llega, nos debería pillar bailando”, reflexionó, citando una conocida frase popular.

Para el autor, el éxito de las audioseries demuestra que, pese a la saturación digital, las personas siguen buscando historias. “Contar y escuchar relatos es lo más ancestral que tenemos. Es volver a la fogata”, afirmó.

Nuevos proyectos

De cara a 2026, Rojas anunció nuevos desarrollos en ficción sonora, entre ellos la segunda temporada de Simulacro y una producción ambientada en un submarino de investigación oceánica.

Mientras tanto, El problema del fin del mundo ya está disponible en librerías, proponiendo una pregunta que incomoda y fascina por igual: ¿queremos saber cuándo —y cómo— terminará todo?

Porque, como señaló el propio autor en el programa, “quizás el verdadero problema no es el fin del mundo, sino cómo decidimos enfrentarlo”.

Los comentarios están cerrados, pero trackbacks Y pingbacks están abiertos.

El Periodista