Oceana fija sus tres grandes batallas: pesquerías en crisis, protección del océano y freno a Dominga

La subdirectora ejecutiva de Oceana en Chile, Tania Rheinen, advirtió sobre la sobreexplotación de especies, la pesca ilegal y la amenaza ambiental del proyecto minero-portuario Dominga, señalando que el país enfrenta decisiones clave para proteger su biodiversidad marina.

La subdirectora ejecutiva de Oceana en Chile, Tania Rheinen, delineó los tres principales desafíos que enfrenta la organización ambiental en el país: la recuperación de pesquerías sobreexplotadas, la protección efectiva de ecosistemas marinos estratégicos y la defensa del Archipiélago de Humboldt frente al proyecto Dominga.

En entrevista con El Periodista TV, Rheinen sostuvo que la situación de varias pesquerías chilenas es crítica y que el problema ya no es solo ambiental, sino también social y económico. “Tenemos sobreexplotación pesquera importante y un problema serio de pesca ilegal. Hay especies emblemáticas que están desapareciendo, como la merluza común, y no hemos reaccionado con la urgencia necesaria”, advirtió.

Según explicó, la ONG está impulsando políticas públicas que fortalezcan la trazabilidad de la pesca artesanal, mejoren la fiscalización y permitan la recuperación de recursos marinos que hoy están al límite. “Proteger el océano no es solo conservar biodiversidad: es asegurar alimento, empleo y futuro para las comunidades costeras”, enfatizó.

Un segundo eje de preocupación es la protección de hábitats marinos sensibles, en particular zonas costeras de alto valor ecológico. En ese contexto, Rheinen reiteró la oposición histórica de Oceana al proyecto minero-portuario Dominga, que amenaza el Archipiélago de Humboldt, uno de los ecosistemas más ricos del planeta en biodiversidad.

“Dominga no es solo un conflicto ambiental. Está cruzado por factores políticos, económicos y de interés público que han complejizado su discusión. Pero desde el punto de vista científico, el riesgo para el ecosistema es evidente”, afirmó. La zona alberga especies únicas y sustenta actividades pesqueras y turísticas que dependen directamente de la salud del océano.

La subdirectora de Oceana también alertó sobre la presencia de flotas pesqueras internacionales en los bordes de la zona económica exclusiva chilena, señalando que se requiere mayor vigilancia y cooperación internacional para resguardar los recursos. “La seguridad del océano es también seguridad alimentaria”, afirmó.

Rheinen subrayó que Chile ha avanzado en legislación ambiental —como la Ley de Plásticos de un Solo Uso— y que hoy el país tiene la oportunidad de convertirse en referente global en conservación marina. Sin embargo, advirtió que los próximos años serán decisivos.

“Estamos demostrando que es posible avanzar, pero esto requiere continuidad, fiscalización y voluntad política. El océano no es un tema sectorial: es un tema país”, concluyó.

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El Periodista