
El Parlamento Europeo aprobó este martes las cláusulas de salvaguarda agrícola diseñadas para facilitar la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, un paso clave para destrabar un pacto que ha generado resistencia en sectores agrícolas del bloque.
Las medidas buscan proteger a productores europeos frente a eventuales distorsiones provocadas por la apertura del mercado a Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, especialmente en productos sensibles como carne bovina, aves, huevos, cítricos y azúcar.
El nuevo marco establece umbrales más estrictos para activar investigaciones y medidas de protección. Bruselas podrá intervenir si las importaciones de productos agrícolas aumentan en promedio un 5% y los precios caen en igual proporción durante un periodo de tres años. La Comisión Europea tendrá un plazo máximo de 21 días para activar mecanismos correctivos.
Impacto para Chile
Aunque Chile no forma parte de Mercosur, el avance del acuerdo es observado con atención en América Latina por su potencial impacto en el comercio agrícola regional. El pacto UE–Mercosur se proyecta como uno de los mayores tratados comerciales del mundo y podría redefinir flujos de exportación de alimentos hacia Europa.
Para Chile, que ya mantiene acuerdos comerciales vigentes con la Unión Europea, la entrada en vigor del tratado implica un nuevo escenario competitivo en productos agrícolas, especialmente carnes y frutas, sectores donde los países del Cono Sur compiten en mercados similares.
El acuerdo obliga a la Comisión Europea a presentar informes semestrales sobre el impacto de las importaciones agrícolas sensibles. Además, gobiernos nacionales y representantes del sector podrán solicitar investigaciones si detectan riesgos graves para sus industrias.
El umbral del 5% fue una concesión política clave para levantar el veto de Italia, que se había sumado a la oposición de Francia y Polonia. Con ese cambio, el acuerdo pudo reactivarse y firmarse en enero.
División política en Europa
Eurodiputados del Partido Popular Europeo celebraron la aprobación al considerar que garantiza una “protección real y efectiva” para el campo. En contraste, representantes de la derecha dura europea calificaron las salvaguardas como insuficientes y burocráticas.
El último paso pendiente es la aprobación formal de los 27 Estados miembros de la UE. Si se concreta, el acuerdo podría comenzar a aplicarse de manera provisional en los próximos meses.
La discusión refleja la tensión entre apertura comercial y protección agrícola, un debate que también atraviesa a América Latina, donde el Mercosur ve el tratado como una oportunidad histórica para ampliar su acceso al mercado europeo.
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