
Vance descarta tensiones con Rubio en medio de especulaciones por carrera presidencial 2028
El vicepresidente de Estados Unidos afirmó que no existe ningún conflicto con el secretario de Estado y pidió concentrarse en la gestión actual, mientras crecen los rumores sobre la sucesión republicana.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, aseguró que “no hay conflicto alguno” entre él y el secretario de Estado, Marco Rubio, en medio de las especulaciones sobre quién podría convertirse en el candidato republicano para las elecciones presidenciales de 2028.
En una entrevista televisiva, Vance acusó a los medios de intentar instalar una rivalidad inexistente y subrayó que mantiene una relación estrecha con Rubio dentro de la administración. “Marco es mi amigo más cercano en la Administración. Creo que está haciendo un gran trabajo para el pueblo estadounidense”, afirmó.
Las declaraciones se producen después de que el presidente Donald Trump evitara pronunciarse en varias ocasiones sobre su eventual sucesor dentro del Partido Republicano. El mandatario señaló recientemente que aún le restan tres años de gestión y que tanto Rubio como Vance son figuras “fantásticas”, insistiendo en que la prioridad debe ser el trabajo de gobierno.
Vance interpretó esos dichos como un llamado a enfocarse en el presente. “Quedan tres años. ¿Por qué no centrarnos en el trabajo para el que el pueblo estadounidense nos eligió, en lugar de pensar en algo que está muy lejos en el futuro?”, planteó. En esa línea, remarcó que lleva un año en el cargo y que su objetivo es desempeñarlo de la mejor manera posible antes de considerar cualquier escenario electoral.
El propio Trump ya había evitado a comienzos de febrero alimentar una eventual competencia interna y sostuvo que no quiere que exista una disputa entre ambos dirigentes. Incluso deslizó que una fórmula integrada por Vance y Rubio sería “muy difícil de derrotar”, aunque matizó que en política todo puede cambiar.
Trump cursa su segundo mandato en la Casa Blanca, luego de haber gobernado entre 2017 y 2021 y regresar al poder tras las elecciones posteriores. De acuerdo con la Constitución estadounidense, este sería su último periodo presidencial, si bien figuras cercanas al mandatario han insinuado públicamente la búsqueda de mecanismos para habilitar un eventual tercer mandato.
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