
Chomali llama a cuidar la democracia en oración por nuevo gobierno: “Es un bien que se gana a gotas, pero se pierde a litros”
En la oración ecuménica por Chile, el arzobispo de Santiago pidió a las nuevas autoridades erradicar el crimen organizado, superar el individualismo y promover un proyecto común basado en la dignidad humana, la justicia y el bien común.
En el marco de la oración ecuménica por Chile realizada tras el cambio de mando presidencial, el cardenal y arzobispo de Santiago, Fernando Chomalí, pronunció un extenso mensaje dirigido al nuevo gobierno y a las autoridades políticas del país, en el que llamó a ejercer el poder como un servicio al bien común, enfrentar con decisión la corrupción y fortalecer la unidad nacional.
Durante la ceremonia religiosa, realizada con la presencia del Presidente de la República, ministros, parlamentarios y representantes de diversas iglesias, Chomalí destacó la tradición democrática de Chile y valoró la jornada electoral que permitió la transición política.
“En Chile tenemos motivos para celebrar la democracia, pero junto con ello es fundamental recordar nuestra responsabilidad de preservarla. La democracia es un bien que se gana a gotas, pero se pierde a litros si no se cuida”, afirmó.
Llamado a combatir la corrupción y el crimen organizado
En su intervención, el cardenal pidió a las nuevas autoridades actuar con probidad y coherencia, advirtiendo que la política no puede seguir deteriorando su credibilidad ante la ciudadanía.
“Esperamos que logren terminar de raíz con la corrupción al interior del aparato estatal, tanto las más grandes como las más pequeñas, esas que se instalan en la vida cotidiana y que van gestando una cultura del amiguismo y del ‘pero si todos lo hacen’”, señaló.
Asimismo, expresó su esperanza de que el país avance en seguridad y logre poner freno al avance del crimen organizado.
“Esperanza de poner un decidido atajo al avance del crimen organizado y a la inseguridad que genera en nuestras calles y espacios públicos”, indicó.
Chomalí también enfatizó que los cargos públicos deben ejercerse con sentido ético y espíritu de servicio, recordando que el poder político no es propiedad de quienes lo ejercen.
“No somos dueños del poder, sino administradores llamados a buscar el bien común, que es el bien de todos y de cada uno”, afirmó.

Críticas al individualismo y al materialismo
El arzobispo advirtió además sobre lo que calificó como una “crisis antropológica”, marcada por el predominio del individualismo y una visión excesivamente materialista del desarrollo.
“El individualismo instalado como criterio supremo de vida es como un vino amargo. No proviene del Señor, sino de la miopía que hace mirar lo urgente olvidando lo importante”, sostuvo.
En ese contexto, llamó a repensar el modelo educativo y social, señalando que no basta con medir el progreso exclusivamente por el crecimiento económico.
“No se puede fomentar una educación centrada solo en la producción y el consumo, olvidando los horizontes trascendentes que animan la vida humana”, afirmó.
Un proyecto común para el país
Chomalí planteó que Chile necesita construir un proyecto nacional basado en la dignidad humana, la justicia y la solidaridad, y advirtió sobre los riesgos de las divisiones políticas o ideológicas.
“Estén alertas ante cualquier inclinación sectaria, criterio partidista, nacionalismo excesivo o representaciones unilaterales de los hechos históricos que tanto daño pueden causar al deteriorar la unidad”, señaló.
También instó a las autoridades a escuchar a la ciudadanía y mantener cercanía con los sectores más vulnerables.
“Escuchen a las personas de carne y hueso, con sus alegrías y sus penas. Ese es el mejor remedio para no absolutizar las ideas”, dijo.
Llamado al diálogo político
El cardenal subrayó que el diálogo debe ser una herramienta fundamental para la convivencia democrática, evitando que la política se transforme en una imposición entre sectores.
“Confíen en el diálogo como una valiosa herramienta que evitará que la política se convierta en la imposición de unos sobre otros”, expresó.
Finalmente, el arzobispo de Santiago agradeció a quienes decidieron asumir responsabilidades en la vida pública y los instó a actuar con coherencia ética.
“Sus decisiones alcanzarán a millones de personas. Su trabajo es precioso y significativo, porque su razón de ser es el bien común”, concluyó.
La ceremonia cerró con una invocación a la Virgen del Carmen, a quien el cardenal pidió inspirar a las autoridades para fortalecer la familia, promover la justicia social y renovar el espíritu de servicio público en el país.
Llamado al diálogo político
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