Cientista Política Carolina Garrido cuestiona plan de seguridad de Kast: “El comisionado no tiene atribuciones legales”

En El Periodista en La Clave, la exjefa de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior criticó los primeros anuncios del nuevo gobierno, advirtió que la idea de una zanja en la frontera “no es nueva” ni eficaz, y sostuvo que las metas de seguridad e inmigración fijadas por La Moneda serán muy difíciles de cumplir en el corto plazo.

La cientista política Carolina Garrido cuestionó con dureza los primeros anuncios del gobierno del presidente José Antonio Kast en materia de seguridad, al advertir que varias de las medidas dadas a conocer tras el cambio de mando carecen de novedad, podrían duplicar funciones institucionales y difícilmente tendrán efectos concretos en el corto plazo.

En entrevista con El Periodista en La Clave, programa de Radio La Clave y El Periodista TV conducido esta vez por Daniel Vak, la exjefa de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior calificó como “intensa” la primera semana del nuevo mandato y puso el foco en el quiebre del proceso de traspaso entre la administración saliente y la entrante.

“Fue una semana marcada de una manera histórica, con harta tensión, una tensión inusual. Si yo fuera una futura autoridad del presidente Kast me pondría muy nerviosa y probablemente me enojaría también si me suspenden las reuniones de traspaso. Finalmente, el gobierno entrante es el que sale más perjudicado”, afirmó.

Garrido también analizó el discurso presidencial y la puesta en escena del nuevo Ejecutivo. A su juicio, Kast optó por un estilo sobrio, aunque alineado con el lenguaje de una derecha dura. “Lo encontré un poco fome, para ser sincera, pero muy perfil José Antonio Kast. No es un perfil como Milei o Bukele. Tiene un relato de extrema derecha, pero no tiene esa gran grandilocuencia ni una épica muy marcada”, señaló.

Uno de los puntos más críticos de su intervención fue el anuncio de un comisionado para coordinar instituciones policiales, militares y autoridades regionales en la zona norte. Según Garrido, se trata de una figura sin herramientas reales de mando.

“Estas figuras no tienen atribuciones legales, no pueden firmar nada, no pueden dar instrucciones. Este comisionado no le puede dar instrucción a las policías ni a un carabinero en la calle”, sostuvo. En su opinión, “en el mejor de los casos esta persona va a terminar siendo un comisionado que arma reuniones; en el peor, va a generar tensiones”.

La especialista advirtió que esta nueva estructura podría superponerse con autoridades que ya operan en las regiones, como delegados presidenciales, seremis, alcaldes, gobernadores y mandos policiales. “Hay 12 personas que van a tener que conversar sobre lo mismo y ponerse de acuerdo. Es imposible que no duplique funciones, sobre todo con los ministros de Estado”, dijo.

Sobre el anuncio de una zanja en la frontera, Garrido fue aún más tajante. “Ya hay zanjas en la frontera hechas desde el gobierno de la Presidenta Bachelet. Primero, eso no es una medida nueva. Segundo, si hubieran leído la experiencia comparada en otros países sobre murallas y zanjas, se darían cuenta que son de lo más ineficiente que hay”, afirmó.

Agregó que el delito y la migración irregular cambian de ruta con rapidez, por lo que una barrera física no resuelve el problema de fondo. “La frontera norte es larguísima. Si tú haces una zanja aquí, las bandas o las personas se van a mover para allá o para el cerro. Una zanja es de lo más ineficiente que hay”, remarcó.

En esa línea, aseguró que el Estado ya venía desarrollando sistemas tecnológicos de control fronterizo con equipamiento avanzado. “Carabineros y las Fuerzas Armadas ya están implementando una suerte de ‘muralla digital’, con sensores térmicos, infrarrojos, puestos de observación y tecnología móvil. Por eso llama la atención que el Presidente proponga algo que parece retroceder diez pasos”, indicó.

Para Garrido, el principal riesgo del nuevo gobierno está en haber elevado demasiado las expectativas ciudadanas con plazos que no podrá cumplir. “Ellos mismos se pusieron un plazo. Se denominaron un gobierno de emergencia y hablaron de 90 días. Van a pasar 90 días, 100 días, un año, y no va a haber ningún cambio significativo en este ámbito”, advirtió.

La analista también abordó el debate sobre la duración del mandato presidencial y se mostró partidaria de abrir la puerta a la reelección inmediata. “Cuatro años es muy poco. Si las opciones fueran cuatro años con reelección o seis años sin reelección, yo prefiero cuatro con reelección”, planteó, al estimar que un período de seis años podría generar efectos negativos para la gobernabilidad si se cruzan elecciones parlamentarias a mitad del mandato.

Respecto del escenario político en el Congreso, Garrido consideró que la fallida maniobra opositora para controlar la Cámara significó la primera derrota del nuevo bloque contrario al Ejecutivo y la primera victoria política del oficialismo. Además, valoró el nombramiento del ministro del Interior, aunque puso reparos al resto del gabinete. “El ministro del Interior sabe mucho y tiene experiencia, pero no basta con una sola persona. Creo que el gabinete del presidente Kast está bien cojo desde el punto de vista de la experiencia política y de gestión pública”, señaló.

En materia de seguridad, insistió en que no existen soluciones definitivas ni inmediatas. “Los problemas de seguridad no van a terminar nunca. No es como construir 100 viviendas o 200 hospitales. Las organizaciones criminales siempre van a buscar formas sofisticadas de burlar la ley”, sostuvo.

También alertó sobre la relación entre crimen organizado y corrupción institucional. “El crimen organizado permea las instituciones: policías, fuerzas armadas, Gendarmería, fiscalías, defensorías. Por lo tanto, también es importante combatir la corrupción. Decir que el problema de seguridad se termina es mentirle a la ciudadanía”, dijo.

Finalmente, Garrido puso en duda la viabilidad de una expulsión masiva de migrantes irregulares, una de las banderas del nuevo gobierno. Explicó que no se trata solo de disponer de medios logísticos, sino de acuerdos diplomáticos y procedimientos internacionales. “No es una decisión unilateral. Tú no puedes llenar buses, llegar a la frontera y empujar gente. El otro país tiene que aceptar a esas personas. Y además expulsar es caro, complejo y lento”, afirmó.

A su juicio, esa promesa será uno de los flancos más delicados para el nuevo Ejecutivo. “Ese va a ser el tema número uno y sin ningún lugar a dudas le va a causar muchos problemas al Presidente”, concluyó.

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El Periodista