Gisèle Pelicot tras el juicio: “La vergüenza debe cambiar de bando”

La francesa, víctima de violaciones organizadas durante una década por su exmarido —condenado a 20 años de cárcel— publica Un himno a la vida y recibe en España la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. Llama a las mujeres a no sentirse culpables y a denunciar.

La francesa Gisèle Pelicot aseguró en Madrid que su condición de víctima terminó con el juicio que condenó a su exmarido, Dominique Pelicot, a 20 años de prisión por organizar durante casi una década violaciones en su propio domicilio, tras drogarla e invitar a decenas de hombres a abusar de ella.

“Lo que le quiero decir a todas las mujeres: no tengáis vergüenza y no sois culpables. Hablad”, afirmó, subrayando que durante el proceso judicial entendió que “la vergüenza debe cambiar de bando”, frase que se convirtió en consigna internacional contra la violencia sexual.

El juicio, celebrado en Aviñón en 2024, marcó un punto de inflexión personal y público. “Necesitaba reapropiarme de mi vida, reinventarme. El estatus de víctima se termina después del juicio”, sostuvo. La decisión de que el proceso fuera público —para evitar que los acusados quedaran “protegidos”—, dijo, buscó romper el silencio y el aislamiento que enfrentan muchas mujeres.

Reconocimiento en España

Durante su visita, Pelicot recibió la Encomienda de la Orden del Mérito Civil de manos del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. La autora calificó el gesto como “un gran honor” y destacó los avances de España en materia de legislación sobre consentimiento y violencia sexual.

“España ha estado muy comprometida con la lucha contra la violencia ejercida contra las mujeres. Francia toma mucho ejemplo”, afirmó, agradeciendo el respaldo recibido por mujeres españolas durante el proceso judicial.

Un libro para reconstruirse

En Un himno a la vida (Editorial Lumen), Pelicot relata el impacto que tuvo el caso en ella y en sus hijos, así como el proceso de reconstrucción tras la sentencia. En el juicio fueron procesados su exmarido y otros 50 hombres acusados de participar en las agresiones.

La autora reconoció que en su juventud no se consideraba particularmente activa en el feminismo, pero que su experiencia la llevó a involucrarse más en la reflexión pública sobre la violencia sexual. “No soy una heroína. Si acaso, una despertadora de conciencias”, afirmó.

“La sumisión química es dominación”

Pelicot denunció la llamada “sumisión química” como una forma de violencia y dominación masculina. “Siempre fui una mujer libre e independiente. Cuando no estaba de acuerdo con él, le decía que no. Encontró la manera de hacerlo a través de la sumisión química. Es algo aterrador”, señaló.

Advirtió que el silencio y la falta de denuncia permiten la repetición de estas conductas, aunque pidió no hacer “una amalgama” de todos los hombres. “Tengo hijos y amigos que estaban profundamente afectados al conocer lo que ocurrió. Podemos vivir juntos en armonía”, añadió.

En el libro también aborda el impacto familiar del caso, incluida la sospecha de que una de sus hijas pudo haber sido víctima de hechos similares y la denuncia presentada por su nieto por agresión sexual durante su infancia.

A sus 63 años, Pelicot asegura no vivir con ira, aunque sí con indignación por la traición sufrida. “He atravesado el horror, pero he podido levantarme y reconstruirme. Ese es el mensaje que quiero transmitir: un mensaje de esperanza”, concluyó.

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El Periodista