Keiko Fujimori busca la presidencia en Perú con foco en consolidar poder en el Congreso

La candidata de Fuerza Popular enfrenta un alto rechazo ciudadano, pero apuesta a fortalecer su presencia parlamentaria en un sistema político donde el Legislativo ha ganado peso frente al Ejecutivo.

A pocos días de las elecciones generales del 12 de abril, Keiko Fujimori se presenta por cuarta vez como candidata a la presidencia de Perú. Sin embargo, más allá de su aspiración al Ejecutivo, su estrategia también apunta a asegurar una bancada sólida en el Congreso, en un escenario político marcado por la inestabilidad y el debilitamiento del poder presidencial.

Tras perder en segunda vuelta en tres ocasiones anteriores, la lideresa de Fuerza Popular enfrenta nuevamente un alto nivel de rechazo ciudadano. Aun así, analistas coinciden en que su candidatura podría rendir frutos en el plano legislativo, donde actualmente se concentra buena parte del poder político en el país.

En la última década, Perú ha tenido ocho presidentes, varios de los cuales no lograron completar sus mandatos debido a destituciones o renuncias forzadas. Este contexto ha fortalecido al Congreso, que ha ampliado su influencia mediante reformas y decisiones que han reducido el margen de acción del Ejecutivo.

Según expertos, el Parlamento ha adquirido una capacidad decisiva en la conducción del Estado, lo que convierte la obtención de escaños en una estrategia clave. En ese marco, una bancada numerosa permitiría a Fujimori incidir directamente en la gobernabilidad e incluso articular procesos de destitución presidencial mediante alianzas políticas.

Uno de los principales obstáculos de su candidatura sigue siendo el denominado “antivoto”. De acuerdo con encuestas recientes, un 54% de los ciudadanos afirma que no votaría por ella bajo ninguna circunstancia, el porcentaje más alto entre los postulantes. Este rechazo está vinculado tanto a su trayectoria política como a investigaciones por corrupción que la han involucrado, además de cuestionamientos a su entorno cercano.

A esto se suma la controversia por la inclusión de 28 candidatos con condenas judiciales en las listas parlamentarias de su partido. Fujimori ha defendido estas postulaciones señalando que los involucrados ya cumplieron sus sanciones y están legalmente habilitados.

El antivoto ha sido un factor determinante en sus derrotas anteriores, pero algunos analistas advierten que el comportamiento electoral en Perú es altamente volátil. En ese sentido, no descartan cambios significativos en la recta final de la campaña, especialmente si la candidata logra avanzar a una eventual segunda vuelta.

En términos discursivos, Fujimori mantiene una narrativa centrada en el orden y la estabilidad frente a lo que describe como una amenaza de izquierda radical. Sin embargo, especialistas sostienen que este enfoque tiene un alcance limitado y no logra movilizar a amplios sectores del electorado.

El escenario político se ve además influido por el desgaste de la clase dirigente. El actual Congreso registra niveles de desaprobación cercanos al 95%, reflejando una profunda crisis de representación.

En este contexto, las elecciones del 12 de abril no solo definirán al próximo presidente, sino también el equilibrio de poder entre el Ejecutivo y el Legislativo en un país donde la gobernabilidad sigue siendo un desafío central.

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El Periodista