Starmer descarta ofensiva contra Irán y limita uso de bases británicas

El primer ministro afirma que Londres no participa en los bombardeos de Estados Unidos e Israel y que cualquier apoyo se enmarca en la “autodefensa colectiva”, tras una ofensiva que deja más de 500 muertos.

El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, aseguró este lunes que el uso de bases británicas por parte de Estados Unidos está “estrictamente limitado a fines defensivos” y recalcó que Londres no se ha sumado a las operaciones ofensivas lanzadas por Washington e Israel contra Irán.

La ofensiva militar, iniciada el fin de semana, ha dejado más de 500 muertos en territorio iraní, entre ellos el líder supremo Alí Jamenei y altos mandos militares, según balances preliminares difundidos por autoridades de Teherán.

Ante la Cámara de los Comunes, Starmer explicó que “no es posible derribar todos los misiles y drones una vez lanzados” y que la única forma de prevenir ataques es neutralizarlos en su punto de origen. En ese contexto, indicó que Washington solicitó autorización para utilizar instalaciones británicas con un propósito “defensivo, específico y limitado”.

“Nuestra acción se basa en el principio de la autodefensa colectiva y en la protección de vidas británicas”, sostuvo el jefe de Gobierno, quien insistió en que el Reino Unido no participa en ataques directos contra territorio iraní.

Starmer añadió que aeronaves británicas desplegadas como parte de operaciones defensivas de la coalición interceptaron “múltiples amenazas”, incluidos drones dirigidos hacia una base en Irak donde opera personal británico.

Asimismo, subrayó que las bases del Reino Unido en Chipre no han sido utilizadas por fuerzas estadounidenses para lanzar ataques ofensivos y que el dron iraní que impactó en la base de Akrotiri no fue consecuencia de una decisión reciente de Londres. Según su evaluación, el aparato fue lanzado antes del anuncio oficial británico sobre el uso restringido de sus instalaciones.

La oficina del primer ministro argumentó previamente que el Derecho Internacional permite apoyar el uso de la fuerza en defensa propia cuando se trata de responder a un ataque armado en curso y cuando la respuesta es necesaria y proporcional.

En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump cuestionó públicamente la reticencia inicial de Starmer a autorizar el uso de la base ubicada en el atolón Diego García, en el archipiélago de Chagos, en el océano Índico. Según declaraciones al diario británico The Telegraph, Trump lamentó la demora del Gobierno británico y sugirió que existieron dudas legales sobre la operación.

Starmer se había negado inicialmente a permitir el uso de esa instalación para ataques sobre Irán, pero posteriormente aceptó su utilización bajo la condición de que tuviera fines exclusivamente defensivos. Poco después, un dron iraní atacó una base aérea británica en Chipre, en medio de la creciente escalada regional.

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El Periodista