
FMI determina que crisis por conflicto en Irán será «grande, global y asimétrica»
El organismo estima que el shock energético podría empujar a 45 millones de personas al hambre y tensionar la inflación mundial, en un escenario de alta incertidumbre.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que la crisis derivada del conflicto en Medio Oriente representa un shock de oferta “grande, global y asimétrico”, con efectos significativos sobre la economía mundial y las perspectivas de crecimiento para este año.
A pocos días de sus reuniones de primavera junto al Banco Mundial, el organismo ya anticipa una revisión a la baja en las proyecciones económicas. Según su directora gerente, Kristalina Georgieva, incluso el escenario más favorable implicará un menor dinamismo global.
El impacto está fuertemente vinculado a disrupciones en el suministro energético. Las estimaciones consideran una caída de hasta 13% en el flujo diario de petróleo y de hasta 20% en el gas natural licuado (GNL), lo que presionaría los precios y aumentaría la volatilidad en los mercados.
El FMI advierte que los efectos serán desiguales, afectando con mayor intensidad a los países cercanos a las zonas de conflicto y a aquellos con alta dependencia de importaciones energéticas. En este contexto, se prevé un aumento en los precios de la energía, mayores presiones inflacionarias y condiciones financieras más restrictivas.
Las proyecciones de inflación de corto plazo ya han sido ajustadas al alza tanto en Estados Unidos como en Europa, aunque el organismo mantiene que parte del impacto podría disiparse con el tiempo, dando paso a un nuevo equilibrio económico.
Uno de los factores clave es el daño a la infraestructura energética en el Golfo Pérsico. Entre los casos mencionados destaca el complejo de GNL de Ras Laffan, en Qatar, responsable de cerca del 93% de la producción de la región, cuya recuperación total podría tardar entre tres y cinco años.
Frente a este escenario, el FMI llamó a los gobiernos a evitar medidas unilaterales como controles de mercado, advirtiendo que podrían agravar la situación. En cambio, recomendó cautela y coordinación, con bancos centrales enfocados en preservar la estabilidad de precios.
No obstante, el organismo subrayó que si las expectativas inflacionarias comienzan a desanclarse, las autoridades monetarias deberán actuar con firmeza mediante alzas de tasas de interés para evitar una espiral inflacionaria.
En el plano social, las consecuencias podrían ser severas. Las interrupciones en las cadenas de suministro amenazan la seguridad alimentaria global, con hasta 45 millones de personas adicionales en riesgo de padecer hambre, elevando el total a más de 360 millones a nivel mundial.
En términos de apoyo financiero, el FMI proyecta que incrementará su asistencia entre 20.000 millones y 50.000 millones de dólares en el corto plazo para ayudar a los países más afectados por la crisis.
A pesar del complejo panorama, el organismo sostuvo que cuenta con recursos suficientes para enfrentar este nuevo episodio de inestabilidad global.
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