
Historiadores españoles llaman a no usar el pasado como “arma política” y destacan rol de la memoria en el debate actual
Académicos de la Universidad de Málaga y la Universidad de Valencia, de visita en Chile, abordaron las tensiones entre historia, política y memoria, advirtiendo sobre los riesgos del revisionismo y la importancia de reinterpretar el pasado sin instrumentalizarlo.
En el marco de su visita a la Universidad Católica, los historiadores españoles Ivana Frasquet y Antonio Calvo plantearon una mirada crítica sobre el uso político de la historia, advirtiendo que el pasado no debe transformarse en una herramienta de confrontación en el presente, sino en un espacio de comprensión y análisis.
Durante una entrevista en El Periodista TV, ambos académicos coincidieron en que uno de los principales errores en el debate contemporáneo es interpretar hechos históricos con criterios actuales. “Pedir perdón o sentirse orgulloso por hechos de hace 500 años responde a la misma lógica: pensar que esas personas éramos nosotros”, sostuvo Antonio Calvo, cuestionando las lecturas presentistas de procesos como la conquista de América.
En esa línea, Ivana Frasquet subrayó que, desde la historiografía, ciertos debates están superados. “No hay una discusión académica real sobre si hubo abusos: eso es indiscutible. Otra cosa es cómo se utiliza políticamente ese pasado en el presente”, afirmó, enfatizando que la labor de los historiadores es analizar, interpretar y contextualizar los hechos, no instrumentalizarlos.
Los académicos también abordaron el creciente debate en torno a monumentos, estatuas y símbolos históricos, tema particularmente sensible en Chile. Para Frasquet, estas discusiones son legítimas y necesarias, ya que reflejan cómo las sociedades reinterpretan su pasado. “Las estatuas son construcciones históricas. Están ahí por motivos concretos y hoy se cuestionan por otros motivos también concretos”, explicó, sugiriendo que más que eliminarlas, es clave resignificarlas y contextualizarlas.
En relación con el siglo XIX, eje de su proyecto de investigación, ambos historiadores destacaron que se trata de un período clave para entender las sociedades actuales. Según Calvo, las revoluciones liberales y los procesos de independencia marcaron el paso hacia una sociedad de ciudadanos con derechos, cuyos efectos aún se reflejan en las democracias contemporáneas.
El proyecto que lideran —de carácter internacional y con una duración de cuatro años— busca precisamente analizar cómo se construyen las memorias colectivas a partir de estos procesos históricos, integrando perspectivas desde Europa y América Latina, así como enfoques interdisciplinarios y generacionales.
Otro de los puntos relevantes abordados fue el rol de la memoria en contextos más recientes, como las dictaduras del siglo XX. En ese sentido, Frasquet reconoció que España aún tiene una deuda pendiente en comparación con países como Chile. “No hemos tenido una comisión de la verdad ni una revisión profunda de la dictadura. Es un tema que todavía genera mucha tensión”, señaló.
Por su parte, Calvo valoró la experiencia chilena tras visitar el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, calificándolo como un espacio “conmovedor” y “ejemplar”, destacando la importancia de preservar testimonios y documentos para construir una memoria colectiva sólida.
Finalmente, ambos historiadores coincidieron en que, en un mundo marcado por la sobreabundancia de información y la desinformación, el trabajo histórico seguirá siendo fundamental, aunque con nuevos desafíos. “La historia siempre enseña, pero hay que querer aprender de ella”, concluyó Frasquet, subrayando la necesidad de mantener una mirada crítica frente al pasado y al presente.
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