
Análisis: ¿Chile se cae a pedazos?
A la luz de los últimos datos del Banco Central, la respuesta corta es no. La respuesta seria es que Chile está en una fase de normalización con luces claras y desafíos estructurales pendientes.
Los indicadores entregados por el Banco Central permiten una lectura bastante más equilibrada —y menos apocalíptica— de la economía chilena de lo que suele instalarse en el debate público.
1) Consumo creciendo al 3%: recuperación gradual de la demanda
Un crecimiento del consumo de 3% es consistente con una economía que dejó atrás el ajuste postinflacionario y la contracción monetaria más dura. No es un boom, pero sí una señal clara de normalización: los hogares están volviendo a consumir, con mayor prudencia, en un contexto de menor inflación y tasas que comienzan a relajarse.
Este dato es especialmente relevante porque el consumo había sido el gran rezagado tras el shock inflacionario y el sobreconsumo de 2021–2022. Hoy crece sin desequilibrios evidentes.
2) Inflación anual en 3,6%: controlada y en convergencia
Una inflación anual de 3,6% sitúa a Chile muy cerca del rango meta del Banco Central (3%), algo que no es trivial tras haber superado el 14% hace poco más de un año.
Esto confirma tres cosas:
- La política monetaria fue efectiva.
- No hay desanclaje inflacionario.
- Existen condiciones para seguir bajando tasas, lo que favorece inversión y consumo futuro.
Un país “que se cae a pedazos” no logra domar la inflación. Chile sí lo hizo.
3) Inversión creciendo 7%: la señal más potente del cuadro
El dato más relevante del conjunto es la Formación Bruta de Capital Fijo creciendo 7%. La inversión es el componente más sensible a expectativas, estabilidad institucional y horizonte de crecimiento.
Este número indica:
- Recuperación de proyectos postergados.
- Mejores expectativas empresariales.
- Mayor dinamismo en construcción, maquinaria y equipos.
Si los agentes económicos pensaran que Chile es inviable, la inversión no crecería a este ritmo.
4) Crecimiento del PIB de 2,4%: modesto, pero sano
Un crecimiento de 2,4% no entusiasma, pero es sólido dadas las condiciones heredadas:
- Ajuste fiscal en curso.
- Endeudamiento de hogares aún elevado.
- Contexto internacional débil.
Más importante aún: es crecimiento sin inflación, sin déficit externo desbordado y con inversión al alza. En macroeconomía, eso importa más que crecer rápido y mal.
Entonces, ¿Chile se cae a pedazos?
No.
Chile no está en crisis económica, ni cerca de un colapso. Lo que sí ocurre es que:
- No está creciendo a su potencial.
- Tiene problemas estructurales no resueltos (productividad, permisología, seguridad, cohesión social).
- Vive una crisis política y de expectativas que muchas veces se confunde con crisis económica.
Diagnóstico correcto
Chile hoy está:
- Estable macroeconómicamente
- Saliendo de un ciclo de ajuste
- Con señales claras de reactivación privada
- Con espacio para mejorar si se hacen reformas procrecimiento
El riesgo no es que Chile “se caiga a pedazos”, sino quedarse estancado si no se corrigen trabas institucionales, regulatorias y políticas que afectan el crecimiento de mediano plazo.
Conclusión
Los datos del Banco Central muestran un país más sólido de lo que grita el ruido político. No hay milagros, pero tampoco desastre. La economía chilena está caminando —lenta, pero derecha—. El verdadero desafío no es evitar el colapso, sino volver a crecer mejor y más rápido.
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