
Carney advierte que el mundo vive una “ruptura” y acusa a potencias de usar economía como arma
El primer ministro de Canadá llamó a reforzar la autonomía estratégica en áreas clave y alertó sobre el debilitamiento del multilateralismo y el uso coercitivo del comercio y las finanzas.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, advirtió que el escenario internacional actual no responde a una simple transición, sino a una “ruptura” profunda del orden económico y político global, marcada por el uso de la economía como herramienta de presión por parte de las grandes potencias.
Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, Carney sostuvo que en las últimas dos décadas una sucesión de crisis —financieras, sanitarias, energéticas y geopolíticas— ha evidenciado las vulnerabilidades del sistema internacional. A su juicio, a este panorama se suma que las principales potencias “han comenzado a utilizar la integración económica como arma” y los aranceles como mecanismo para obtener ventajas estratégicas.
El jefe de Gobierno canadiense alertó además sobre el uso de la infraestructura financiera como instrumento de coacción y de las cadenas de suministro como puntos débiles que pueden ser explotados. “No se puede seguir sosteniendo la idea del beneficio mutuo cuando este termina convirtiéndose en una fuente de subordinación”, afirmó, en una crítica que fue interpretada como una alusión indirecta a las políticas comerciales impulsadas por Estados Unidos bajo la presidencia de Donald Trump.
Carney también expresó su preocupación por el debilitamiento de las instituciones multilaterales y señaló que, frente a este escenario, numerosos países están llegando a conclusiones similares: la necesidad de fortalecer su autonomía estratégica en ámbitos como el alimentario, energético y financiero, así como en el acceso a minerales críticos y en la resiliencia de las cadenas de suministro. “Un país que no puede alimentarse ni defenderse por sí mismo tiene pocas opciones”, recalcó.
En ese contexto, el primer ministro explicó que Canadá duplicará su gasto en defensa hacia finales de la década, con el objetivo de desarrollar industrias nacionales y reducir dependencias externas. Asimismo, destacó la estrategia de diversificación de alianzas, incluyendo un acuerdo de asociación estratégica con la Unión Europea y la firma de múltiples acuerdos comerciales y de seguridad en los últimos meses.
Canadá, agregó, se encuentra además negociando tratados de libre comercio con India, Tailandia, Filipinas, el Mercosur y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), apostando por lo que definió como una “geometría variable” de alianzas, basada en valores e intereses comunes para abordar distintos desafíos globales.
En materia de seguridad internacional, Carney subrayó el compromiso de su país con Ucrania, señalando que Canadá es uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa, y reafirmó su respaldo “inquebrantable” a la OTAN y al artículo 5 del tratado. En cuanto al Ártico, reiteró el apoyo al derecho de Groenlandia a decidir su futuro y rechazó la imposición de aranceles sobre la isla, abogando por un diálogo centrado en la seguridad y la prosperidad compartidas.
Finalmente, el primer ministro advirtió que las potencias intermedias deben actuar de manera coordinada para no quedar marginadas frente a los grandes poderes. “Si no se sientan a la mesa, terminan en el menú”, afirmó, antes de destacar las fortalezas de Canadá como potencia energética, su riqueza en minerales críticos, el alto nivel educativo de su población y la solidez de sus fondos de pensiones y capacidades fiscales.
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