Concejal de Ñuñoa hace balance crítico del primer año de Sichel: “Luces, sombras y conflictos que deben corregirse”

En una columna públicada en El Desconcierto, el concejal Andrés Argandoña evaluó la gestión del alcalde Sebastián Sichel, destacando avances en recaudación y visibilidad, pero advirtiendo problemas en seguridad, conflictos internos y una grave judicialización del municipio.

 

Un balance con matices, críticas directas y propuestas concretas realizó el concejal de Ñuñoa, Andrés Argandoña, al cumplirse el primer año de la administración del alcalde Sebastián Sichel. En una columna de opinión, el frenteamplista sostuvo que la gestión de derecha que encabeza el expresidente del BancoEstado presenta “luces, sombras y señales que merecen discusión pública”, alejándose —según plantea— de caricaturas políticas y enfocándose en hechos verificables.

“El primer año tuvo un comienzo vigoroso, pero terminó marcado por tensiones, contradicciones y conflictos que Ñuñoa no debe seguir repitiendo”, señaló Argandoña, quien estructuró su análisis en cuatro categorías: lo bueno, lo malo, lo feo y lo más feo.

Entre los aspectos positivos, el concejal destacó la energía inicial de la administración, con presencia territorial, ritmo político intenso y una clara intención de marcar agenda. También valoró la incorporación de equipos con experiencia técnica y, especialmente, el fortalecimiento de la recaudación municipal, que —a su juicio— representa uno de los principales aciertos del primer año de gestión. A ello sumó el despliegue comunicacional del alcalde, que logró posicionar a Ñuñoa en la agenda pública.

Sin embargo, en el apartado de lo malo, Argandoña fue crítico respecto de las expectativas incumplidas en materias clave como seguridad, aseo y obras. Afirmó que la sensación de inseguridad sigue en aumento y citó cifras de la Fiscalía que muestran un alza del 21% en delitos de connotación social. También cuestionó proyectos anunciados que no se han concretado, como Plaza Bunster o el Polideportivo, señalando que “el ritmo de la palabra va por delante del ritmo de la ejecución”.

El concejal advirtió además un estilo de gestión marcado por el conflicto permanente, que habría deteriorado las relaciones internas con funcionarios, dirigentes vecinales y el Concejo Municipal. A ello sumó un desequilibrio territorial en las prioridades, con mayor visibilidad en sectores como Plaza Ñuñoa y Barrio Italia, en desmedro de zonas residenciales, especialmente en el sur de la comuna.

Otro punto crítico fue el caso de los parquímetros, cuya concesión derivó —recordó— en rechazo ciudadano, problemas normativos y una instrucción de invalidación por parte de la Contraloría General de la República. También cuestionó la exclusión de organizaciones históricas de fondos municipales sin criterios claros ni transparencia.

En el apartado de lo feo, Argandoña expresó preocupación por el vínculo del alcalde con la inmobiliaria Fundamenta, a raíz de aportes de campaña de un ejecutivo ligado a la empresa, hoy bajo escrutinio público. Asimismo, criticó el aumento de operadores políticos, la llegada de personeros vinculados a partidos de derecha y el pago de horas extras millonarias a directivos, lo que —a su juicio— contradice el discurso de campaña.

Uno de los cuestionamientos políticos más severos fue la eventual utilización de Ñuñoa como “trampolín electoral”. Según el concejal, existiría una intención evidente de proyectar la comuna como plataforma para futuras ambiciones políticas del alcalde, recordando que Ñuñoa fue su tercera opción tras intentos fallidos en Santiago Centro y Providencia.

En lo más feo, Argandoña calificó como el hecho más grave del año la judicialización interna del municipio. Detalló que el alcalde presentó una querella penal contra un concejal, lo que motivó una acción judicial de su parte por denuncia calumniosa y falsificación de datos informáticos y documentos públicos, la cual fue admitida a trámite por los tribunales y seguirá su curso durante 2026. “Cruzar ese umbral no es parte normal de la política: es un riesgo institucional serio”, advirtió.

Finalmente, el concejal planteó una serie de propuestas para “recuperar Ñuñoa”, entre ellas mayor transparencia, reequilibrio territorial, participación vecinal efectiva, reconstrucción de las relaciones institucionales internas, disciplina en los compromisos de gestión y un enfoque comunitario que traduzca la energía inicial en resultados concretos.

“El foco debe volver a donde corresponde: resultados, transparencia y servicio público”, concluyó Argandoña en su balance del primer año de la gestión de Sebastián Sichel.

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El Periodista