
Congreso de Perú recibe tres pedidos de destitución contra presidente José Jerí
Las mociones acusan al mandatario de presuntos actos de corrupción por reuniones no registradas con un empresario chino y cuentan con apoyos transversales en el Parlamento.
El Congreso de Perú recibió este miércoles tres pedidos de destitución contra el presidente José Jerí, en medio de acusaciones por presuntos actos de corrupción vinculados a reuniones secretas con un empresario chino en Lima.
Las mociones de vacancia fueron impulsadas por parlamentarios de distintos sectores políticos, tanto de izquierda como de derecha. Una de ellas fue promovida por la congresista Ruth Luque, del partido Juntos por el Perú, quien sostuvo que el mandatario “no merece continuar en el cargo” debido a la falta de transparencia en sus encuentros con empresarios y a las versiones contradictorias entregadas sobre estos hechos.
Según investigaciones periodísticas, Jerí se reunió el 26 de diciembre y el 6 de enero con el empresario Zhihua Yang en un restaurante y en una tienda de su propiedad en la capital peruana. Ninguna de estas visitas fue incorporada al registro oficial de actividades presidenciales, pese a que la normativa vigente obliga a consignar este tipo de reuniones.
Registros de cámaras de seguridad muestran que el presidente acudió al restaurante con ropa deportiva y el rostro cubierto, mientras que en la tienda —que se encontraba clausurada por orden de la Municipalidad de Lima— ingresó utilizando gafas de sol. Yang mantiene negocios en áreas como construcción, energía e importaciones, y ha prestado servicios profesionales a figuras vinculadas a la política peruana.
En los últimos días, Jerí ha entregado al menos tres versiones distintas sobre los motivos de estos encuentros, para finalmente negar cualquier acto ilícito. No obstante, la controversia ha reactivado el debate político sobre su continuidad al mando del país.
El actual presidente asumió el cargo por sucesión constitucional tras la destitución de Dina Boluarte el 10 de octubre, en el contexto de una profunda crisis de seguridad. Jerí, que hasta entonces se desempeñaba como titular del Congreso, ejerce como presidente encargado y lidera un gobierno de transición, manteniendo formalmente su condición de jefe del Parlamento.
Esta dualidad institucional implica que una eventual destitución podría concretarse con mayor facilidad, ya que el pleno del Congreso solo necesitaría designar a un nuevo presidente de la Mesa Directiva, quien pasaría automáticamente a asumir la jefatura del Ejecutivo.
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