
Natalia Duco: De doping positivo a La Moneda
La multicampeona nacional en el lanzamiento de bala volverá a pisar La Moneda. Esta vez, no tras conseguir una medalla Sudamericana, sino que como ministra del Deporte.
Año 2018. Posiblemente el año más importante para Natalia Duco. En la mira tenía revalidar su título como campeona sudamericana, prepararse para los Panamericanos de Lima y llegar en buenas condiciones a Tokyo 2020. Sin embargo, partió con el pie izquierdo.
A inicios de ese año se enfrentó a Cleopatra Borel por un cupo en el Campeonato Mundial de Atletismo en Pista Cubierta, en Birmingham. Entre el 3 y 10 de febrero, Duco y Borel se enfrentaron tres veces: en todas ellas, la chilena no superó la marca de su rival.
Sin embargo, los lanzamientos de Duco no eran malos: todos sobre los 17 metros. Ante esto, Juan Rivera, Coordinador de Lanzamientos de la Federación Atlética de Chile, dijo que los resultados eran auspiciosos para el año. Esto, considerando la lesión de hombro que tuvo la deportista durante los Juegos Olímpicos de Río.
Natalia estaba insatisfecha por no haber clasificado, como cualquier deportista con ambición. Ambición que tenía un peso. Los Juegos Sudamericanos 2018 representaban mucho: una nueva medalla dorada y consagrarse como la primera chilena en la historia en ser tetracampeona de la competencia. La presión fue potente; debía ganar esos juegos.
Su cuerpo técnico decidió hacer cambios. Verónica Latuf, su psicóloga, tuvo mayor presencia. Sería ella quien, meses más tarde, declararía al Tribunal de Expertos en Dopaje que Duco pasaba por un estado de “angustia, tensión y cansancio”.
Natalia se preparaba en Cuba. Decidió moverse a Bradenton, Florida, donde vio la IMG Academy, un centro de entrenamiento donde conviven muchos deportistas juveniles. La Federación Chilena le aportó el financiamiento para que allí se fuera a preparar para los Juegos Sudamericanos. Estaba contenta.
La noche del 19 de abril, tocaron la puerta de su domicilio en Ñuñoa. Eran de la Comisión Nacional de Control de Dopaje. Venían a tomarle una muestra de orina.
En mayo de 2018 se mantuvo entrenando en Florida. El equipamiento era mucho más avanzado que el que encontró en Cuba y en Chile. Además, estaba cerca de la playa.
El 18 de ese mes, como barómetro, se inscribió en el Broward Elite Showcase, en Fort Lauderdale. Los participantes eran mayoritariamente deportistas escolares de alto nivel, por lo que Duco, con tres olimpiadas y varios campeonatos sudamericanos, generó alegría en los organizadores.
Pasó lo esperado: Natalia consiguió el primer lugar a mucha distancia del segundo. Lo inesperado fue que rompió su récord tras lanzar la bala a 18.97 metros, superando los 18.80 que marcó en 2012.
Llegó junio y Duco viajó a Cochabamba para conseguir uno de sus objetivos más preciados: ganar los Juegos Sudamericanos y ser tetracampeona de la competencia. No iba a ser fácil; se enfrentaría a la venezolana Ahymara Espinoza, campeona iberoamericana en 2016, y la brasileña Geisa Acanjo, novena del mundo en los Juegos Olímpicos de Río.
Pero su rendimiento no flaqueó y logró conseguir una marca de 18.15 metros, récord personal de la competencia.
–Estoy emocionada, hay mucho sacrificio, mucho trabajo, y sobre todo mucha pasión –dijo tras la competencia–. Es lo que me ha permitido mantenerme muchos años siendo la mejor.
Con la medalla en sus manos, la cual consideraba una de las más preciosas de su repertorio, Duco se fue al hotel. A la mañana siguiente le hicieron un control de doping rutinario el cual salió negativo.
A mediados de junio, Duco y el resto de la delegación fueron invitados a La Moneda para reconocer la buena participación del Team Chile en los Sudamericanos con 38 preseas doradas. Al mismo tiempo, la hermana de Duco, Catalina, le comunicó la invitación al torneo Diamond League, propuesta que aceptó.
El 22 de junio viajó a Madrid para competir en el World Challenge de Madrid. Finalizó en quinto lugar. Se quedó en España para preparar su calendario por diversas competencias internacionales, entre ellas, la Diamond League a disputarse en Rabat. Estaba fechada para el 13 de julio.
Un día antes, en el aeropuerto de Barajas, supo que la prueba de orina que se realizó en abril de ese año había arrojado positivo por GHRP-6, una hormona de crecimiento ilegal por la Agencia Mundial Antidopaje. Su hermana le habló, preguntando qué significaba todo.
–No sé qué está pasando, respondió Natalia.
Dulce García, su entrenadora, le dijo que no tomara el avión a Rabat. Natalia estaba sola. Presencial y simbólicamente. Se devolvió a León para buscar todo su equipamiento pero se enteró que tenía prohibido entrar a cualquier recinto deportivo o ver alguna competencia oficial. Fue García quien tuvo que retirar las cosas de su atleta. Pasaron cinco días en el hotel y regresaron a Chile.
Allí se reunió con su hermana y rápidamente comenzaron a buscar abogados que pudieran abordar el caso. Una de las primeras consecuencias fue la pérdida de su beca estatal. La peor noticia fue que Duco tenía 29 años; no era el fin de su carrera pero el principio de su mejor rendimiento. Prueba de ello es que en seis meses logró batir dos récords personales.
Se contactó con los abogados Rodrigo Gil y Andrés Jana. Tenían dos alternativas: pedir la muestra B o no. Si la pedían y salía negativo, el caso se cerraba. En cambio, si salía positiva, las sanciones podían ser mucho mayores que al inicio. La razón riesgo-beneficio era muy desigual, por lo que Duco decidió no pedir una segunda muestra. Además, es muy raro que ésta contradiga a la primera.
Las asesorías legales llegaron al mismo tiempo que Duco perdía a dos de sus principales auspiciadores: Gatorade y Chevrolet. Solo Under Armour se mantuvo con la atleta. Su rutina cambió; para qué iba a seguir entrenando lanzamiento si no iba a poder competir.
Fue entonces cuando decidió dedicarse por completo a sus estudios como psicóloga de la Universidad Gabriela Mistral. Aumentó su carga académica, empezó a hacer yoga y preparaba su defensa frente al Tribunal de Expertos en Dopaje.
El 25 de octubre, Natalia y sus abogados acudieron al tribunal, ubicado al lado del Estadio Nacional.
–Por fin vengo a contar mi verdad, declaró en la ocasión.
Habló ella, su cuerpo técnico, médico, su entrenadora y su psicóloga. En la declaración se afirmó total desconocimiento de la sustancia y que el resultado positivo fue inesperado. Además, que la cantidad ingerida fue por fines terapéuticos y que no era posible conseguir una ventaja deportiva. Tras ello, la deportista y su equipo salieron satisfechos. Esperaban una sanción de poco más de un año. Era lo óptimo; así Duco podía participar en Tokyo 2020.
Natalia se mantuvo estudiando, aprobó su examen en diciembre y se fue de vacaciones. Viajó a Estados Unidos a ver a un familiar y volvió a Villarrica para pasar el año nuevo. Siempre atenta al resultado de su defensa.
Su cumpleaños número 30, el 31 de enero de 2019, lo pasó en Maitencillo. Una semana más tarde, ella y su hermana viajaron a París. Los días siguientes pasaron por Israel y Jordania. El 16 de febrero llegó la resolución. Era un fallo de quince páginas.
Se mantuvo que la defensa no logró acreditar la inintencionalidad de la acción. La sanción interpuesta fue de tres años. Para despejarse, ambas salieron del hotel a caminar.
Llegaron a Chile el 20 de febrero. Duco mantenía la convicción de competir tras cumplir la sanción. No quería retirarse así. A mediados de marzo, su abogado, Rodrigo Gil, le comunicó que la Organización Deportiva Sudamericana (Odesur) le quitaría su medalla conseguida en Cochabamba. Ya no era tetracampeona.
Tras estar tres años alejada de las competencias, Duco regresó en 2022 con una victoria en los Juegos Sudamericanos de Asunción, consiguiendo la medalla dorada y reclamando su título como cuatro veces campeona de la categoría. Esa vez no asistió a la ceremonia en La Moneda como sí lo hizo en 2018.
Cuando volverá a pisar el palacio presidencial será en 2026, esta vez como ministra de Estado. José Antonio Kast la designó en el Ministerio del Deporte. Su pasado como multicampeona está ahí. También están los momentos menos agradables. Incluso muchas personas la recuerdan por ello.
–Acepto todas las opiniones –dijo, con una sonrisa–. Estoy enfocada en trabajar por Chile.
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