Ensayista canadiense advierte sobre el auge del autoritarismo digital: “Se imponen los clics sobre las razones”

Mark Fortier, autor de Volverse facha: una terapia de conversión, sostiene que la ultraderecha crece alimentando la confusión en redes y reduciendo la democracia a un ritual electoral sin debate real.

El ensayista canadiense Mark Fortier alertó sobre lo que describe como un avance global de corrientes autoritarias impulsadas por la confusión digital y la degradación del debate público, en una entrevista publicada por el diario español La Vanguardia.

Fortier, autor del libro Volverse facha: una terapia de conversión, afirmó que estos movimientos prosperan al sustituir la discusión racional por la lógica de la viralización. “Prefieren al influencer antes que al intelectual y los clics a las razones”, señaló, aludiendo a una cultura política que privilegia el impacto emocional por sobre la argumentación.

En el contexto chileno, el término “facho” —usado coloquialmente para referirse a posiciones de extrema derecha o autoritarias— suele reemplazarse en el debate académico y político por expresiones como ultraderecha o autoritarismo, conceptos que describen con mayor precisión fenómenos ideológicos sin recurrir a descalificaciones informales.

Según Fortier, la estrategia central de estos movimientos consiste en erosionar la confianza en las instituciones mediante la sobreproducción de opiniones y la polarización de los espacios digitales. “Cuanta más confusión, más miedo. Y el miedo abre la puerta a quienes prometen orden a cualquier precio”, advirtió.

El ensayista sostuvo que la economía de la atención, dominada por algoritmos de grandes plataformas tecnológicas, favorece la amplificación de mensajes simples y radicales. A su juicio, el riesgo es que la democracia quede reducida a un acto electoral vacío, conservando sus rituales formales, pero perdiendo su contenido deliberativo.

Fortier subrayó que el rol de la clase media resulta decisivo. Históricamente, indicó, ha sido motor de avances en derechos civiles, pero también puede inclinarse hacia salidas autoritarias cuando predomina el temor o la apatía política. “Deben preocuparnos más el desinterés y la renuncia a participar que la ambición de quienes quieren concentrar el poder”, afirmó.

El autor concluyó que la defensa de la democracia exige fortalecer la cultura, la educación y el pensamiento crítico frente a la desinformación. De lo contrario, advirtió, las sociedades corren el riesgo de mantener urnas, pero vaciar de contenido el sistema democrático.

Tú dijiste:En el del primer objetivo del facha moderno: lograr una democracia que conserve los rituales de las democracias y sea teatral, espectacular, instagrameable; pero también una democracia racista, autoritaria, sin justicia, xenófoba… Urnas sin democracia. ¿Por qué? El facha, como lo fueron los nazis o los fascistas europeos, es un mediocre sin ninguna posibilidad de triunfar en una sociedad democrática con instituciones educativas, científicas, jurídicas… que funcionen.

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El Periodista