Bárbara Moscoso: de Rojo al Super Bowl junto a Bad Bunny

Desde Los Ángeles, la coreógrafa formada en televisión chilena repasa su participación en el espectáculo de medio tiempo junto a Bad Bunny y Lady Gaga, su trayectoria internacional y el rol que, asegura, tuvo Chile en su formación profesional.

El pasado domingo, la bailarina y coreógrafa chilena Bárbara Moscoso fue parte del show de medio tiempo del Super Bowl junto a Bad Bunny, uno de los eventos televisivos más vistos del mundo. Radicada en Los Ángeles, con una carrera que comenzó en la televisión chilena y se consolidó en escenarios internacionales, Moscoso relató en conversación con El Periodista cómo se gestó su participación, el nivel de exigencia previo y posterior al evento, y cómo su formación en Chile incidió en su desarrollo profesional fuera del país.

—Por Naomi Reyes

Según explicó Moscoso, el proceso para integrar el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 comenzó con un primer filtro previo a la audición, gestionado exclusivamente a través de agencias de representación. “Tú no puedes ir a una audición si no estás invitado o si tu nombre no está en la lista”, explicó, detallando que incluso bailarines que viajaron desde otros países no pudieron ingresar por no cumplir ese requisito.

Una vez convocada, el proceso incluyó varias jornadas de selección, con cortes sucesivos y llamados posteriores que reducen progresivamente el grupo. “No es que vas a una audición y sabes al tiro si quedaste. Pasan días, semanas”, señaló.

El llamado llegó semanas después de una audición cerrada. “Ya había dado vuelta la hoja. Acá en Los Ángeles es muy normal no quedar”, explicó. Cuando fue confirmada, dijo que la reacción fue inmediata: “Lloraba, las lágrimas se me salían de emoción”.

Los ensayos se extendieron por jornadas de hasta ocho horas diarias, durante varias semanas. “Son horas repitiendo lo mismo: el dedo, el ojo, la cara, el sentimiento. Hay mucha presión y mucha competencia”, relató.

«Al principio fue ‘wow, quedé con Bad Bunny’ y después ya con enterarme que iba a bailar los últimos días con Lady Gaga, era como  ‘oh wow, no lo puedo creer’”.

Consultada por el significado del logro señalo que «durante los ensayos empezamos a entender el mensaje que estábamos dando. Estábamos ahí en representación de nuestra escultura, de toda la gente que ha soñado con cumplir sueños, con la gente que le dijeron que no y aún así estaba ahí”, afirmó.

Todo el esfuerzo y sacrificio al final valen la pena cuando ves a toda la gente bailando lo mismo”, explicó Moscoso.

De la televisión chilena al circuito internacional

Moscoso nació y se formó en Chile. Estudió danza y coreografía en UNIACC y en 2007 alcanzó notoriedad pública tras su paso por Rojo: Fama Contrafama (TVN). Luego integró diversos programas de televisión, entre ellos Fiebre de Baile, Vértigo y espacios matinales. Fue en ese contexto donde comenzó a proyectar su carrera fuera del país.

Según explicó, la recomendación del actor Jorge Alberti la llevó a Puerto Rico, donde inició vínculos con coreógrafos y agencias que facilitaron su ingreso al circuito latino en Estados Unidos. “Empecé a trabajar con artistas como Luis Fonsi, Maluma, Wisin y Yandel”, señaló. Más tarde se radicó en Miami y finalmente en Los Ángeles, ciudad donde vive desde hace aproximadamente ocho años.

Su trayectoria incluye participaciones en los Latin Grammy, Billboard Music Awards, American Music Awards, el Festival de Viña del Mar, y apariciones en programas como So You Think You Can Dance, Dancing with the Stars y Good Morning America

Respecto a Chile, sostuvo que su paso por la televisión fue clave en su entrenamiento y crecimiento. “Chile a mí me ha ayudado un montón. Aprender coreografías rápido, cambiar de estilo todos los días, eso Chile me lo dio”, dijo.

A otros bailarines les recomendó preparación constante: “sean versátiles y estén siempre listos porque cuando la oportunidad llega no hay tiempo para ir para atrás y poder aprender algo”.

Actualmente, Moscoso continúa entrenando y participando en nuevos proyectos audiovisuales en Estados Unidos, varios de ellos aún bajo confidencialidad contractual. Además, manifestó su interés en expandir su trabajo formativo hacia otros países, manteniendo el vínculo con nuevas generaciones de bailarines.

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El Periodista