
Gaza: sobrevivir entre hospitales colapsados, hambre y desplazamiento
Un reportaje gráfico sobre la emergencia humanitaria que enfrenta la población civil en la Franja de Gaza, documentada por equipos de Médicos Sin Fronteras durante 2025.
La vida cotidiana en la Franja de Gaza se ha transformado en una lucha constante por sobrevivir. Hospitales desbordados, familias desplazadas que cocinan con fuego abierto, niños y mujeres embarazadas afectados por la desnutrición y un acceso extremadamente limitado a agua potable configuran un escenario humanitario crítico.
Las siguientes imágenes, registradas por equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) durante 2025, retratan distintos aspectos de esta crisis: desde la precariedad de la atención médica hasta las estrategias de supervivencia de miles de familias que viven entre los escombros de la guerra.
Infancia en medio del colapso sanitario
En el Hospital Nasser, uno de los principales centros médicos del sur de Gaza, una bebé de apenas tres meses descansa en brazos de su madre. La pequeña nació con síndrome de Beckwith-Wiedemann, una enfermedad que requiere atención médica especializada que hoy resulta prácticamente inaccesible.
En ausencia de juguetes, la niña juega con un guante quirúrgico inflado como globo, una imagen que resume la precariedad que enfrentan las familias en un sistema sanitario saturado y con recursos mínimos.

Hospitales rodeados por la destrucción
Los centros médicos que aún permanecen operativos funcionan en condiciones extremadamente difíciles. En la ciudad de Gaza, un vehículo de Médicos Sin Fronteras permanece estacionado frente al Hospital Al Rantisi, rodeado por edificios destruidos y calles cubiertas de escombros.
Las imágenes evidencian el deterioro de la infraestructura urbana y el desafío logístico que implica mantener operativas las instalaciones de salud en medio de la devastación.

Cocinar entre carpas y desplazamiento
Miles de familias desplazadas sobreviven en campamentos improvisados a lo largo de la franja costera. En Mawasi, cerca de Khan Younis, una madre y su hija preparan comida sobre un fuego abierto dentro de su tienda.
La falta de gas y de instalaciones seguras obliga a recurrir a métodos de cocina improvisados y peligrosos, lo que aumenta los riesgos de incendios y accidentes en campamentos densamente poblados.

Desnutrición infantil en aumento
La crisis alimentaria golpea con especial dureza a los niños pequeños y a las mujeres embarazadas. En el centro de salud Attar, administrado por MSF en Khan Younis, madres esperan con sus hijos desnutridos para recibir atención.
Según las evaluaciones realizadas en la clínica, casi uno de cada cinco niños menores de cinco años y mujeres embarazadas o lactantes presenta algún grado de desnutrición, una señal alarmante del deterioro de las condiciones de vida.

Educación sanitaria para enfrentar la crisis
Ante la magnitud del problema, equipos de MSF desarrollan sesiones de educación comunitaria para enseñar a las familias a identificar los signos de desnutrición, tratarla y realizar seguimiento médico.
Estas actividades buscan fortalecer la detección temprana y el cuidado básico en comunidades donde el acceso a atención médica especializada sigue siendo extremadamente limitado.

Agua potable: un recurso escaso
El acceso al agua limpia es otro de los grandes desafíos. Camiones de MSF distribuyen diariamente alrededor de 500.000 litros de agua, una cantidad que apenas alcanza para cubrir el mínimo indispensable de 80.000 personas.
En un territorio con infraestructura dañada y servicios básicos colapsados, el abastecimiento de agua potable se ha convertido en una prioridad para evitar brotes de enfermedades.

Hospitales saturados
La presión sobre el sistema sanitario es visible en los pasillos y patios del Hospital Nasser, donde pacientes y familiares ocupan cualquier espacio disponible ante la falta de camas.
La escena refleja el impacto acumulado de meses de conflicto, desplazamientos masivos y escasez de recursos médicos.

Embarazos en condiciones extremas
En el Centro de Atención Primaria Attar, una enfermera de MSF revisa a Nour, una mujer de siete meses de embarazo que también sufre desnutrición.
El aumento del número de pacientes, especialmente mujeres embarazadas y niños, ha llevado a que las clínicas funcionen al límite de su capacidad, mientras los equipos humanitarios intentan cubrir necesidades cada vez mayores.

Una crisis que continúa
Las imágenes captadas por Médicos Sin Fronteras retratan una realidad marcada por la precariedad, el desplazamiento y la escasez de recursos básicos.
En medio de hospitales desbordados y comunidades enteras viviendo en campamentos improvisados, el trabajo humanitario intenta sostener lo esencial: atención médica, agua potable y asistencia nutricional, mientras miles de familias continúan enfrentando una de las crisis humanitarias más graves de los últimos años.
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