La Casa de las Diosas: cordada de mujeres abre una nueva ruta en la isla de Baffin

Tras una expedición de un mes en el ártico Canadiense, tres escaladoras —dos chilenas y una suizo-canadiense— completaron la primera ascensión del Mini Asgard, una formación sin rutas establecidas en este remoto territorio.

La historia de esta aventura comienza lejos de casa para María Paz “Pachi” Ibarra y Violeta Sepúlveda, alpinistas chilenas que junto a Céline Jaccard, de origen suizo-canadiense se internaron durante un mes entre los glaciares y torres de granito de la remota isla de Baffin, con el objetivo de explorar sus icónicas formaciones de roca e intentar abrir una nueva ruta en una pared nunca antes escalada.

Si bien Baffin las recibió con los brazos abiertos, no dejó de poner a prueba a esta cordada de alpinistas con amplia experiencia en terrenos remotos, quienes hacia el final de su estadía y tras dos intentos frustrados por las delicadas condiciones en la pared, supieron aprovechar una última ventana de buen tiempo y concretar la primera ascensión del Mini Asgard por una ruta que bautizaron “La Casa de las Diosas” (5.12?, C1, 220 m). La línea, sostenida y expuesta, recorre siete largos por fisuras, diedros, un off-width húmedo y secciones de techos y roca suelta, exigiendo resistencia, precisión técnica y absoluta confianza en la cordada.

Una idea del sur se concreta en el norte

Ibarra y Jaccard se conocieron trabajando como guías en la Antártica. La afinidad en la montaña y el interés compartido por el alpinismo exploratorio las llevó a proyectar esta expedición, a la que tras casi un año de planificación se sumó Violeta Sepúlveda para completar la cordada.

De esta manera, las chilenas partieron al norte del continente. Primero se reunieron con Jaccard en Squamish para escalar juntas y afinar aspectos técnicos. “La siguiente parada fue Ottawa, donde hicimos las últimas compras para un mes completo de expedición. Y una vez en Baffin, donde Céline tiene su hogar desde hace varios años, organizamos el equipo, armamos los trineos, definimos los kits de reparación y partimos hacia el glaciar”, explicó Ibarra.

El acceso al Parque Nacional Auyuittuq se hizo por el norte del glaciar Coronation e implicó navegar por un fiordo que suele permanecer congelado gran parte del año. Las condiciones permitieron avanzar en bote hasta el punto de inicio. Desde allí, recorrieron más de 90 kilómetros sobre glaciares, transportando todo el equipo necesario.

Aunque la escalada era la principal motivación del grupo, la cordada explica que conseguir cumbres o escalar vías de alta dificultad siempre fue un objetivo secundario. Lo principal para ellas era absorber el entorno, escalar juntas, dejarse sorprender por lo que Baffin tuviera para ofrecerles y explorar terreno sin ascensos previos en este entorno remoto y exigente.

Escalando con los Dioses

Durante la primera parte de la expedición, la cordada aprovechó las ventanas de buen tiempo para escalar la Ruta Suiza (IV 5.9 A1) en la torre norte del Monte Asgard. Luego, con la energía que las caracterizó durante toda la expedición, continuaron al Freya, donde ascendieron por la arista oeste hasta una primera cumbre desde donde siguieron por terreno más técnico hasta la cumbre principal (tres largos de escalada moderada que podrían significar, según los registros que pudieron conseguir, el primer ascenso documentado de la verdadera cumbre del Freya). “La verdad es que hay mucho para escalar aquí, uno va avanzando por el glaciar y alrededor está lleno de paredes de granito, realmente hermoso”, precisó Ibarra.

Motivadas por los buenos resultados hasta entonces, el equipo puso la mirada en la cumbre del Monte Loki, “esto significaba unos 15 a 16 largos de escalada de alta calidad y muy técnica”, cuenta Pachi, “pero lamentablemente una lluvia inesperada en la pared no nos permitió terminar esta ruta”.

Fue entonces cuando decidieron regresar al Mini Asgard, cuya primera sección habían explorado durante sus primeros días en Baffin y que, tras un segundo intento interrumpido por intensas precipitaciones y un par de días esperando pacientemente en la carpa a que amainara, pudieron escalar en su totalidad estableciendo su primer ascenso por una ruta que bautizaron “La Casa de las Diosas” (5.12?, C1, 220 m), una línea variada y desafiante con la que celebraron el aprendizaje, el compañerismo, el trabajo en equipo y la mentalidad de toda la expedición.

Exploración con liderazgo femenino

La expedición de esta cordada internacional refleja el espíritu del alpinismo exploratorio, combinando desafío técnico, trabajo colaborativo y una relación consciente con el entorno. A su salida del glaciar, un encuentro inesperado con un oso polar les recordó la condición salvaje e impredecible del territorio. Además, durante parte de la travesía colaboraron con un equipo de glaciólogos, transportando datos de estaciones de monitoreo distribuidas en distintos puntos de la isla, integrando la exploración con el aporte a la investigación científica en la región.

La apertura de “La Casa de las Diosas” y los pormenores de su travesía por la Isla de Baffin fueron documentados por las protagonistas de esta historia que hoy está disponible en formato audiovisual en la página web de la marca Patagonia, un relato honesto e íntimo de la experiencia que Pachi, Violeta y Céline compartieron en el ártico canadiense.

Video documental de la travesía

 

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El Periodista