Mirella Granucci revela en Esta Boca es mía su giro al género fantástico: “No siento que me traicioné”

Entrevistada por Montserrat Martorell en El Periodista TV, la escritora habló de 6 L promedio, su primera novela fantástica, donde cruza vampirismo, deseo, compulsión, vínculos y memoria desde una mirada íntima y personal.

La escritora brasileña Mirella Granucci fue la invitada de una nueva edición de Esta Boca es mía, el programa conducido por Montserrat Martorell en El Periodista TV, donde abordó en profundidad su novela 6 L promedio, publicada por Zig-Zag, y explicó por qué este libro representa un giro importante en su trayectoria literaria.

Conocida por títulos como 12, un año para entender el amor y Casi 30, Granucci explicó que esta vez decidió salir de su zona de confort para entrar de lleno en el género fantástico, aunque sin abandonar los temas que atraviesan su escritura: el deseo, los vínculos, el miedo y lo incómodo.

Escribí el libro de vampiros que a mí me interesaba escribir y que a mí me interesaría leer”, afirmó durante la conversación.

De la autoficción al monstruo

La autora contó que el origen de la novela fue una mezcla de circunstancias editoriales, lecturas previas y una intuición creativa que fue tomando forma hasta convertirse en una historia de vampirismo muy distinta a los moldes clásicos.

Según relató, el proyecto surgió cuando su editora buscaba una autora para desarrollar una historia fantástica y, tras mostrar algunos cuentos breves de terror, terminó proponiendo una novela centrada en una vampira.

Granucci explicó que asumió el desafío como una oportunidad de explorar nuevas posibilidades narrativas. “Era un desafío que no estaba para nada en mi zona de confort”, dijo.

Sin embargo, destacó que el cambio de registro no implicó una ruptura con su identidad como autora. “No siento que me traicioné. Lo leo y digo: es muy yo”, sostuvo.

Una novela sobre el hambre, el miedo y el vínculo

Durante la entrevista, la escritora explicó que 6 L promedio no es solo una historia de vampiros, sino también una novela sobre una mujer que teme vincularse, que siente hambre de afecto y que convierte esa necesidad en una forma de defensa.

El hambre de mi protagonista no es solo de sangre, es de contacto. Asusta, pero también emociona y duele”, señaló.

En el libro, la protagonista —Alí— despierta transformada, no se reconoce a sí misma y debe convivir con una pulsión extraña que la separa de los demás, pero que también la confronta con su propio deseo. La autora reconoció que ese conflicto tiene una raíz profundamente autobiográfica.

Estoy hablando de una mujer que siente que despierta rara, que tiene miedo de hacer daño porque le hicieron daño”, dijo.

También vinculó esa experiencia con temas como la dimorfia corporal, la compulsión alimentaria y el temor a la intimidad. “Alí soy yo en muchos sentidos”, reconoció.

“Cuando uno escribe, lleva el monstruo que tiene adentro”

Uno de los momentos más comentados de la conversación fue cuando Granucci recordó una observación del escritor Rafael Gumucio, quien le dijo que quizá no soportaba ver películas de terror porque “tenía un monstruo dentro tan grande” que, al verlas, se encontraba consigo misma.

La autora dijo coincidir con esa idea y agregó que, en la escritura, ese monstruo interno encuentra una forma de canalizarse.

Cuando uno escribe, de alguna manera lleva el monstruo que tiene adentro”, planteó.

Para Granucci, la escritura no es un ejercicio de control absoluto, sino una forma de descubrimiento. Por eso también se mostró distante de una literatura planificada de forma rígida. “Yo escribo para descubrir”, afirmó.

Nuevos proyectos

Hacia el final de la entrevista, la autora adelantó que uno de sus grandes deseos para 2026 es escribir una secuela de 6 L promedio, aun cuando todavía no exista certeza editorial sobre su publicación.

También manifestó su interés en retomar la autoficción, volver a los guiones y publicar fuera de Chile.

La conversación con Montserrat Martorell dejó ver una faceta más amplia de la autora: una escritora que, sin renunciar a su voz, se atrevió a entrar al territorio de lo monstruoso para hablar, una vez más, de lo humano.

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El Periodista